El sillón no va más: el nuevo objeto que es tendencia en la decoración
La decoración de interiores está atravesando una transformación radical que cuestiona uno de los pilares más tradicionales del hogar: el living con sillón fijo. Los sillones de tres cuerpos, que durante años dominaron los espacios de estar, comienzan a ser desplazados por módulos independientes y asientos sin estructura rígida.
Estas piezas innovadoras permiten modificar la disposición del ambiente en pocos segundos, adaptándose a las necesidades de cada momento. Al eliminar el sillón voluminoso y estático, se logra aprovechar mejor cada rincón disponible en las viviendas modernas. Esta tendencia marca el fin de los livings estructurados para dar paso a espacios dinámicos y verdaderamente polifuncionales.
La decoración sin sillón
Detrás de esta elección estética de olvidar el sillón grande se encuentra un cambio profundo en los hábitos cotidianos de las familias actuales. Ya no compartimos el espacio de la misma forma; hoy, cada integrante busca su propio lugar para relajarse, leer o usar dispositivos electrónicos. Los asientos bajos y flexibles se adaptan perfectamente a la forma del cuerpo, ofreciendo una sensación de descanso mucho más natural. A diferencia de los sofás convencionales, estas piezas evitan imponer una única postura rígida durante el tiempo de ocio.

En este contexto de flexibilidad, vuelve a ganar un protagonismo inesperado el icónico “Sacco”, el clásico bean bag italiano surgido en los años 60. Su diseño liviano y carente de una forma fija encaja idealmente con las tendencias actuales de líneas orgánicas y materiales suaves al tacto. Al ser una pieza sin armazón, al contrario del sillón, facilita enormemente la movilidad por toda la casa y simplifica las tareas de limpieza del suelo. Su versatilidad permite que funcione igual de bien en un rincón de lectura que como asiento principal frente al televisor.

La nueva tendencia también apuesta por los pufs de gran tamaño y las alfombras mullidas para crear zonas de descanso a nivel del suelo. Estos elementos no solo son visualmente atractivos, sino que invitan a una interacción mucho más informal y relajada entre los habitantes. La ausencia del sillón tradicional puede modificar la idea clásica del punto de encuentro familiar, pero crea una atmósfera de mayor cercanía. Los especialistas destacan que este tipo de mobiliario fomenta una sensación de amplitud incluso en apartamentos de dimensiones reducidas. Al no tener respaldos altos que bloqueen la vista, el living se percibe mucho más aireado y luminoso.