¿Sirve estirar antes de hacer ejercicio? La respuesta de los especialistas
La práctica de estirar antes de iniciar una actividad física ha sido, durante décadas, un ritual sagrado para atletas y aficionados al deporte por igual. Este acto de salud implica fundamentalmente alargar los músculos y mover las articulaciones a lo largo de su rango de movimiento para preparar el cuerpo para los ejercicios.
Al realizar estos movimientos, se busca una transición suave entre el estado de reposo y la exigencia del ejercicio intenso. Sin embargo, la ciencia moderna ha comenzado a matizar esta costumbre, analizando si realmente previene lesiones o mejora el rendimiento. Comprender la mecánica detrás de este hábito es esencial para optimizar cualquier rutina de ejercicios.
Estiramientos antes de hacer ejercicio
Desde una perspectiva fisiológica, el estiramiento provoca una sensación de alivio inmediato acompañada de un aumento transitorio en la circulación sanguínea local. Esta acción genera una disminución temporal de la tensión muscular, lo que permite que el deportista se sienta más ligero y flexible al comenzar el ejercicio. Además, este proceso puede influir positivamente en el sistema nervioso, contribuyendo a mitigar el dolor y la rigidez durante algunos minutos críticos. Muchos especialistas coinciden en que esta respuesta inicial es clave para preparar la mente y los receptores sensoriales del cuerpo. Por lo tanto, el impacto no es solo estructural, sino también una señal neurológica de preparación.
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Entre los aspectos positivos más destacados que se atribuyen al estiramiento, figura su capacidad comprobada para mejorar la movilidad articular a largo plazo. Facilitar la recuperación tras el ejercicio y promover una mayor sensación de bienestar físico son otros beneficios que motivan a las personas a no saltarse este paso. Muchas personas lo incorporan a su rutina diaria no solo por sus efectos físicos evidentes, sino también por el momento de pausa y atención corporal que representa. Esta conexión consciente con el propio cuerpo permite identificar posibles zonas de tensión o pequeñas molestias antes de someterlas a carga. De este modo, el estiramiento se convierte en una herramienta de autodiagnóstico preventivo muy valiosa.

No obstante, la respuesta de los especialistas actuales sugiere que no todos los tipos de estiramientos son iguales ni adecuados para el inicio. El estiramiento estático, donde se mantiene una posición fija, podría disminuir la potencia muscular si se realiza de manera excesiva antes de un esfuerzo explosivo. Por el contrario, se recomienda el estiramiento dinámico, que utiliza movimientos activos para elevar la temperatura corporal sin comprometer la fuerza. Los expertos enfatizan que la clave reside en adaptar el tipo de movimiento al ejercicio específico que se va a practicar a continuación. Una preparación personalizada es siempre más efectiva que seguir una tabla de ejercicios genérica y desactualizada.