Ni mampara ni cortina: la tendencia que se impone en baños pequeños
En la decoración de interiores contemporáneo, la ducha se ha convertido en el verdadero eje central del cuarto de baño moderno. La tendencia actual propone eliminar por completo las mamparas de cristal y los cerramientos tradicionales que suelen fragmentar visualmente el conjunto del espacio. En su lugar, hay otra opción que actúa como el elemento separador ideal para definir las zonas húmedas.
Esta estructura es suficiente para contener las salpicaduras de agua dentro del baño, pero lo bastante discreta como para no interrumpir la continuidad estética. Al prescindir de barreras transparentes o textiles, el baño adquiere una coherencia arquitectónica que antes resultaba imposible de lograr.
La ducha en el baño
Esta solución innovadora, cada vez más presente en proyectos de diseño de baño bien pensados, aporta una ligereza visual inigualable en estancias de pocos metros cuadrados. Al eliminar los perfiles metálicos y el vidrio, se refuerza la sensación de amplitud de manera inmediata y efectiva. El muro bajo se integra de forma natural en el ambiente gracias al uso de materiales neutros y acabados continuos. Esta continuidad permite que la luz fluya sin obstáculos artificiales, algo que resulta especialmente valioso en baños reducidos con poca iluminación natural. La ausencia de divisiones verticales altas transforma la percepción del volumen total del cuarto.

Más que una zona de aseo independiente, la ducha se plantea ahora como una prolongación natural y fluida del resto del baño. Esta alternativa a la mampara clásica demuestra con éxito que, cuando se prescinde de lo superfluo, el espacio gana en calma y diseño. La zona de la ducha se funde con el suelo y las paredes, creando una experiencia mucho más orgánica y menos técnica. Los arquitectos recomiendan esta opción para quienes buscan un estilo minimalista que priorice la funcionalidad sin sacrificar la elegancia. Es una declaración de intenciones que apuesta por la simplicidad estructural como máxima expresión de lujo.

La construcción de este murete divisor también ofrece ventajas prácticas que van más allá de la estética pura. A diferencia de las mamparas, que requieren una limpieza constante para evitar las manchas de cal, un muro revestido es mucho más sencillo de mantener. Se puede aprovechar la parte superior del muro para colocar productos de higiene, eliminando la necesidad de estantes adicionales taladrados. Al utilizar el mismo azulejo o microcemento en toda la estancia, se reduce el ruido visual y se potencia la armonía cromática. Esta solución constructiva es duradera, resistente y no sufre el desgaste propio de los herrajes o gomas de las puertas de cristal dentro del baño.