Todos lo hacen mal: este es el método correcto para lavar platos en la cocina

Descubre cuál es el método correcto para ahorrar agua y jabón.
Todos lo hacen mal: este es el método correcto para lavar platos en la cocina
Este es el método ideal para lavar platos. Foto: Shutterstock
martes, 20 de enero de 2026

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Lavar los utensilios de la cocina es una de las tareas domésticas más recurrentes, pero también una de las que más tiempo consume si no se realiza con un método adecuado. La clave para lograr una limpieza impecable, ahorrar agua y optimizar el uso del jabón no reside solo en la fuerza del tallado, sino en seguir una secuencia lógica que vaya de lo menos sucio a lo más grasoso.

Cuál es la técnica perfecta para lavar platos

El objetivo de establecer un orden es mantener el agua de lavado limpia durante el mayor tiempo posible y evitar la contaminación cruzada de grasa. Si comenzamos por una sartén con aceite, el resto de los utensilios terminarán con una capa viscosa difícil de quitar. El orden recomendado es el siguiente:

  1. Cristalería y tazas: vasos, copas y tazas deben ser los primeros. Al contener solo residuos de líquidos (agua, café o jugo), no ensucian el agua y aseguran un acabado sin manchas de grasa.
  2. Platos: antes de mojarlos, es fundamental retirar los sobrantes sólidos de comida al bote de basura. Esto evita que el drenaje se tape y que el agua se sature de residuos innecesarios.
  3. Cubiertos: al ser pequeños, suelen acumular restos entre las ranuras de los tenedores o en las cucharas. Lavarlos después de los platos permite aprovechar el agua aún útil sin exponerlos a la grasa pesada.
  4. Sartenes y ollas: estos elementos concentran la mayor cantidad de lípidos y comida pegada. Se recomienda dejarlos al final y, de ser necesario, remojarlos previamente con agua caliente para facilitar el desprendimiento de la suciedad.

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Seguir esta jerarquía no solo garantiza que los utensilios queden libres de olores desagradables, sino que también permite terminar la tarea mucho más rápido. Al final del proceso, las piezas más difíciles habrán tenido tiempo de remojo, reduciendo el esfuerzo físico. Adoptar esta técnica transforma una labor tediosa en un proceso fluido y ecológico, mejorando significativamente la higiene en el corazón del hogar.

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