Pocos lo saben: cómo cuidar un árbol de jade en verano
El árbol de jade atraviesa durante el verano una etapa crucial de su ciclo vital. Aunque es una especie sumamente resistente, las altas temperaturas de la temporada estival exigen un cuidado de jardinería específico para transformar este periodo en una etapa de crecimiento vigoroso y salud estructural.
Paso a paso: cómo cuidar un árbol de jade en verano
El primer paso para estimular esta suculenta es la gestión de la luz. Si bien el árbol de jade ama la luminosidad, el sol directo del verano puede ser contraproducente, llegando a quemar sus hojas carnosas. Lo ideal es buscar una ubicación con luz tamizada o semisombra.
Un truco de los expertos es observar los bordes de las hojas: si adquieren un ligero tono rojizo, la planta está recibiendo la cantidad justa de sol; si se tornan marrones o se arrugan, el calor está siendo excesivo.

En cuanto al riego, la regla de oro es "menos es más", pero con inteligencia. Durante el verano, el sustrato se seca con mayor rapidez, por lo que se debe hidratar la planta únicamente cuando la tierra esté completamente seca al tacto. Es vital evitar el encharcamiento, ya que el exceso de humedad en combinación con el calor es la receta perfecta para la pudrición de las raíces.
El verano es el momento óptimo para la fertilización. Aplicar un abono específico para suculentas, diluido en el agua de riego una vez al mes, le proporcionará los nutrientes necesarios para fortalecer su tronco y ramificaciones. Este aporte extra de energía se traduce en hojas más verdes, turgentes y brillantes.

Por último, no debemos olvidar la limpieza y la poda de mantenimiento. El polvo acumulado en las hojas bloquea la fotosíntesis, por lo que pasar un paño húmedo con suavidad mejorará su respiración. Asimismo, realizar pequeñas podas de las ramas más débiles o secas estimulará la aparición de nuevos brotes. Con estos cuidados de jardinería básicos pero precisos, el árbol de jade no solo sobrevivirá al calor, sino que se convertirá en el protagonista indiscutido del jardín o el interior del hogar, irradiando vitalidad y frescura.