La grave enfermedad con la que el ejercicio reduce el riesgo de muerte en hasta casi un 50%

El ejercicio se consolida como una receta vital capaz de cambiar drásticamente el pronóstico de una de las enfermedades más desafiantes del siglo XXI
La grave enfermedad con la que el ejercicio reduce el riesgo de muerte en hasta casi un 50%
Ejercicio Foto: Canva
martes, 24 de febrero de 2026

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El diagnóstico de cáncer suele percibirse como un punto de inflexión donde la salud física parece inevitable, pero la ciencia médica está demostrando que el ejercicio es una de las herramientas de supervivencia más potentes. Investigaciones recientes han revelado que la actividad física no solo mejora la calidad de vida, sino que reduce drásticamente el riesgo de mortalidad en pacientes con diversos tipos de tumores.

El impacto es tan profundo que, en ciertos casos, el ejercicio constante puede disminuir las probabilidades de fallecimiento hasta en casi un 50%. Estas estadísticas transforman la visión del entrenamiento, elevándolo de un simple hábito saludable a un componente crítico del tratamiento oncológico moderno.

El ejercicio en la lucha contra el cáncer

En el desglose de los datos, los supervivientes de cáncer de vejiga, endometrio y pulmón representan una parte crucial del espectro analizado, sumando más de la mitad de los pacientes estudiados. Los resultados específicos son reveladores: cualquier cantidad de ejercicio logra reducir el riesgo de muerte por cáncer en un 33% para el de vejiga y un 38% para el de endometrio. En el caso del cáncer de pulmón, la cifra asciende a un impresionante 44%, subrayando la importancia de mantener los pulmones activos incluso ante una patología severa. Estos números demuestran que el cuerpo responde de manera positiva y resiliente ante el estímulo del ejercicio sistemático.

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La evidencia sugiere que la protección no es estática, sino que existe una relación directa entre la intensidad o frecuencia del ejercicio y la longevidad. A medida que aumentan los niveles de ejercicio, el riesgo de muerte en muchos tipos de cáncer disminuye de forma proporcional, según indican los investigadores del estudio. Esta tendencia resalta que cada caminata, sesión de fuerza o actividad aeróbica suma años potenciales a la vida del paciente. No se trata solo de un efecto preventivo inicial, sino de una mejora continua que se fortalece con la persistencia del hábito a lo largo del tiempo.

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Uno de los hallazgos más esperanzadores del estudio se centra en aquellos pacientes que deciden cambiar su estilo de vida tras recibir la noticia de la enfermedad. En comparación con quienes no realizaron ejercicio ni antes ni después del diagnóstico, los supervivientes de cáncer de pulmón y recto mostraron una reducción del riesgo de muerte del 42% y 49%, respectivamente, al empezar a ejercitarse. Este dato es fundamental porque rompe con el mito de que "es demasiado tarde" para obtener beneficios si no se era deportista previamente. El cuerpo conserva una capacidad asombrosa para optimizar sus defensas y funciones vitales cuando se introduce el movimiento terapéutico de forma oportuna.

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