La forma más simple de detectar si tu gato tiene un dolor en el cuerpo

Un tratamiento oportuno no solo elimina el sufrimiento, sino que devuelve la alegría y la vitalidad a tu mascota
La forma más simple de detectar si tu gato tiene un dolor en el cuerpo
Gato Foto: Canva
viernes, 02 de enero de 2026

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Identificar un dolor en un gato es un desafío constante para cualquier dueño, ya que estas mascotas son maestros del ocultamiento. A diferencia de los perros, que suelen quejarse o gemir de forma evidente, los gatos conservan un instinto de supervivencia que les dicta no mostrar debilidad.

Por esta razón, existen varios signos sutiles de comportamiento de los gatos que se pueden y deben tener en cuenta para detectar si están sufriendo. Observar detenidamente sus rutinas diarias es la herramienta más eficaz para notar cualquier anomalía antes de que el problema se agrave. La clave reside en entender que cualquier cambio, por pequeño que parezca, puede ser un grito silencioso de ayuda.

El dolor en los gatos

Algunos signos comunes de dolor en los gatos se manifiestan a través de cambios drásticos en su personalidad habitual. Es frecuente que un gato que siente dolor comience a esconderse más de lo normal en lugares oscuros o inaccesibles. También pueden mostrarse inusualmente irritables o dejar de interactuar con los miembros de la familia con los que antes eran afectuosos. En el aspecto físico, es posible observar movimientos más lentos de lo habitual o una clara dificultad al momento de querer saltar. Estos comportamientos son mecanismos de defensa que el animal adopta para protegerse mientras su cuerpo intenta sanar.

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Otro de los puntos que encienden las alarmas es la alteración de la respuesta ante el contacto físico directo. Si tu gato empieza a evitar las caricias que antes disfrutaba o maúlla de forma aguda si lo tocás en ciertas zonas, es probable que exista una lesión. El lenguaje corporal, como las orejas hacia atrás o la cola tensa, también proporciona pistas valiosas sobre su estado de confort. Un gato que siente dolor tiende a ponerse a la defensiva porque el contacto físico le genera una anticipación de sufrimiento. Por ello, es vital respetar su espacio mientras se evalúa la necesidad de una consulta veterinaria urgente.

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La higiene personal es un excelente termómetro para medir la salud general de un gato doméstico. Un gato que padece dolor a menudo deja de acicalarse, lo que resulta en un pelaje opaco, sucio o con nudos evidentes. Por el contrario, algunos ejemplares reaccionan lamiéndose obsesivamente una parte específica del cuerpo, buscando aliviar la inflamación mediante la estimulación de la zona. Este lamido excesivo puede incluso provocar la pérdida total de pelo en áreas localizadas como las patas o el abdomen. Detectar estas conductas de aseo extremas o nulas es fundamental para localizar el foco exacto de la molestia física.

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