Esta es la regla de oro para tener un romero colorido y perfumado en verano
El romero es una de las plantas aromáticas más apreciadas en los hogares debido a su versatilidad culinaria y su resistencia natural. Sin embargo, para que esta especie conserve su color verde intenso y su característico aroma durante los meses más cálidos, es fundamental realizar ciertos cuidados de jardinería.
Pocos lo saben: cómo cuidar un romero en verano
Para que el romero esté radiante todo el verano, será necesario realizar una poda de mantenimiento. Uno de los principales objetivos de esta tarea de jardinería es favorecer la circulación de aire entre las ramas. Durante el periodo de calor y humedad, el follaje denso puede retener agua innecesaria o calor excesivo, lo que facilita la aparición de hongos o plagas.
Al realizar cortes estratégicos, permitimos que la luz solar penetre de manera uniforme en el interior de la planta, fortaleciendo los tallos desde la base hasta las puntas.

Para llevar a cabo este proceso, es vital utilizar herramientas de corte que estén perfectamente afiladas y desinfectadas. Un corte limpio evita el desgarro de los tejidos y reduce significativamente el riesgo de enfermedades. Se recomienda retirar primero las ramas que se observen secas, dañadas o enfermas, ya que estas solo consumen energía que la planta podría destinar a los brotes nuevos y saludables.
Un error común al podar el romero es realizar cortes en las zonas de madera vieja o leñosa. Estas partes del arbusto tienen una capacidad de rebrote mucho menor que los tallos verdes. Por ello, la intervención debe centrarse en las puntas de las ramas más jóvenes. Al despuntar estas áreas, se estimula el crecimiento lateral, lo que resulta en un arbusto mucho más tupido, compacto y visualmente atractivo para el jardín.
Además del aspecto estético, la poda de verano ayuda a concentrar los aceites esenciales del romero. Cuando la planta no tiene que dedicar recursos a mantener ramas marchitas, intensifica la producción de sus compuestos aromáticos en las hojas nuevas. Esto asegura que, al momento de la cosecha para uso gastronómico o medicinal, el sabor y el perfume sean mucho más potentes y frescos.

El riego post-poda es otro factor determinante. Después de intervenir la planta, es aconsejable realizar un riego moderado para ayudarla a recuperarse del estrés del corte. No obstante, se debe evitar el encharcamiento, ya que el romero es una especie que prefiere los suelos bien drenados y no tolera el exceso de humedad en sus raíces, especialmente tras una poda.