El truco infalible para recuperar una sartén antiadherente y evitar que los alimentos se peguen
Uno de los problemas más comunes en la cocina es el deterioro de las sartenes. Con el uso constante, esa capa protectora que impide que los alimentos se peguen comienza a fallar, convirtiendo la preparación de un simple huevo frito en una tarea frustrante. Sin embargo, antes de decidir desecharlas y realizar un gasto innecesario, existe un truco casero y ecológico que permite recuperar gran parte de esa capacidad antiadherente utilizando elementos básicos.
Según especialistas, el desgaste de las sartenes no siempre significa que el material haya desaparecido por completo. A menudo, se debe a la acumulación de residuos microscópicos de grasa quemada o al uso de utensilios metálicos que crean porosidad. Para revertir esto, el truco consiste en un proceso de limpieza profunda y sellado térmico.

¿Cómo recuperar una sartén antiadherente?
Para llevar a cabo este proceso de renovación, solo necesitas seguir estos pasos:
- Lavar la sartén de forma habitual y secarla perfectamente. Coloca una capa generosa de sal gruesa sobre la superficie y caliéntala a fuego medio durante unos minutos. Cuando la sal comience a tomar un color amarillento o grisáceo (lo que indica que ha absorbido impurezas), retirar con cuidado y limpiar el excedente con un papel de cocina seco.
- Una vez limpia, verter un chorrito de aceite de cocina (preferentemente uno con alto punto de humo) y extenderlo por toda la superficie con una servilleta de papel.
- Calentar la sartén con el aceite hasta que empiece a humear levemente. En ese punto, apagar el fuego y dejar que se enfríe por completo de forma natural. Este proceso ayuda a que el aceite penetre en los poros del material, creando una nueva película protectora.

Para que este tratamiento dure más tiempo, los expertos recomiendan cambiar ciertos hábitos:
- Evitar el choque térmico: nunca pongas una sartén caliente bajo el chorro de agua fría, ya que la contracción brusca del metal daña el recubrimiento.
- Utensilios suaves: usar solo espátulas de madera, silicona o plástico.
- Limpieza delicada: priorizar el uso de esponjas suaves y evitar los limpiadores abrasivos o la lana de acero.