El grave error que todos cometen con el árbol limonero y puede desencadenar en una tragedia

Este problema de jardinería atentará contra el bienestar del árbol limonero.
El grave error que todos cometen con el árbol limonero y puede desencadenar en una tragedia
Este secreto de jardinería te ayudará a evitar que el árbol frente su producción de frutos. Foto: Shutterstock
viernes, 27 de marzo de 2026

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El árbol limonero es, sin duda, uno de los protagonistas favoritos en los huertos domésticos debido a la utilidad de sus frutos en la gastronomía y la limpieza. Aunque se percibe como una especie resistente y de bajo mantenimiento, existe un descuido técnico muy común que puede comprometer seriamente su productividad e incluso la identidad de la planta. A continuación, una sugerencia de jardinería que te permitirá proteger a tu planta cítrica.

Chupones, el enemigo mortal que puede tener cualquier árbol limonero

En la actualidad, la mayoría de los cítricos comercializados son el resultado de un injerto. Esta técnica une dos partes distintas: una base o portainjerto, seleccionada por su robustez y resistencia a climas adversos, y una parte superior que define la variedad del fruto deseado.

El problema surge cuando aparecen brotes en la parte baja del tronco o cerca de las raíces. Estos chupones pertenecen genéticamente a la base del árbol y no a la variedad frutal que compramos. Debido a su naturaleza vigorosa, crecen con una rapidez inusual y consumen grandes cantidades de savia, compitiendo directamente por los nutrientes con las ramas productivas.

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Si no se eliminan de inmediato, terminan por ahogar al injerto, restándole energía para florecer y, en casos extremos, pueden llegar a imponerse por completo sobre el resto del ejemplar.

La preferencia de los viveros por los árboles injertados no es casual. Mientras que un limonero nacido de una semilla puede demorar una década en dar sus primeros frutos, uno injertado acelera este proceso de forma drástica, iniciando su producción en un periodo de entre tres y cinco años.

Además, el portainjerto aporta una tolerancia superior a las variaciones térmicas y a la escasez de humedad, garantizando que el fruto mantenga siempre el sabor y color seleccionados.

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Para complementar la eliminación de estos brotes indeseados, es vital mantener una rutina de riego equilibrada. Durante la primavera y el verano, el árbol demanda agua de dos a tres veces por semana para sostener el crecimiento de los limones. En las estaciones frías, este aporte debe espaciarse considerablemente. La clave reside en mantener la tierra húmeda, pero evitar a toda costa el encharcamiento, ya que un drenaje deficiente es el principal enemigo de las raíces de cualquier cítrico.

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