El fruto seco que tienes en tu alacena y te ayuda a restaurar los muebles dañados
El paso del tiempo, el uso cotidiano y la convivencia con niños o mascotas suelen dejar marcas visibles en los muebles del hogar. Sin embargo, no siempre es necesario recurrir a costosos barnices o servicios de restauración profesional para devolverle la estética a la madera. Es que un fruto seco de consumo popular puede convertirse en la solución definitiva para disimular rayones y nutrir las superficies dañadas de manera sencilla y económica.
¿Cuál es el fruto seco que ayuda a restaurar muebles?
Aunque no lo creas, la nuez es el fruto seco que ayudará a recuperar el buen estado de los muebles. El secreto de este método reside en la composición química del superalimento. Las nueces poseen un altísimo contenido de aceites y grasas naturales (casi 15 gramos de grasa por cada 25 gramos de producto). Cuando se aplican sobre la madera, estas grasas actúan de tres formas:
- Nutrición profunda: hidratan las fibras de la madera que han quedado expuestas por el roce.
- Mimetización del color: el aceite de la nuez tiende a oscurecer levemente la zona del arañazo, logrando que se funda visualmente con el tono original del mueble.
- Protección superficial: crea una capa delgada que ayuda a mejorar el aspecto general sin alterar la textura natural de la pieza.

Existen dos maneras principales de aprovechar este recurso. La primera es el frotado directo, ideal para reparaciones rápidas: basta con pasar la nuez pelada sobre el rayón hasta que este se vuelva imperceptible. La segunda opción, más duradera, es crear una pasta de nuez. Para ello, se muelen un puñado de nueces y se mezclan con una pequeña cantidad de aceite de oliva o agua. Esta pasta se aplica sobre la marca, se deja reposar unos minutos y luego se lustra con un paño limpio para obtener un brillo renovado.

Aunque es un truco altamente efectivo para marcas superficiales, los especialistas sugieren realizar siempre una prueba en una zona poco visible del mueble, especialmente en maderas muy claras o piezas antiguas, para asegurar que el cambio de tono sea el deseado. Complementar este hábito con el uso de paños suaves y evitar productos químicos abrasivos garantizará que tus muebles conserven su vitalidad por mucho más tiempo.