Descubre por qué tienes que colocar una cucharada de sal para lavar las cortinas en la lavadora
Las cortinas son filtros naturales que, con el tiempo, acumulan una densidad invisible de polvo, ácaros, grasas del ambiente y olores persistentes (como los de la cocina o el cigarrillo). Por lo tanto, es menester realizar un lavado frecuente. Para resultados óptimos, no solo debemos usar jabón, sino también un poco de sal gruesa.
¿Por qué recomiendan lavar las cortinas con sal gruesa?
En la búsqueda constante por mantener el hogar impecable sin depender exclusivamente de productos químicos, la sabiduría popular y los consejos de expertos han rescatado un ingrediente fundamental de la cocina: la sal gruesa. Añadir apenas una cucharada de este producto al lavar las cortinas puede marcar una diferencia notable tanto en la higiene como en la durabilidad de las telas.

La sal gruesa no reemplaza al jabón, pero actúa como un potente refuerzo natural gracias a sus propiedades absorbentes y desodorizantes. Sus beneficios principales incluyen:
- Neutralización de aromas: es sumamente eficaz para eliminar el olor a humedad o encierro, dejando una sensación de frescura real.
- Recuperación de la luminosidad: en cortinas blancas que han tomado un tono grisáceo u opaco, la sal ayuda a desprender la suciedad incrustada en las fibras, devolviéndoles claridad.
- Preservación de los colores: en el caso de telas resistentes y coloridas, ayuda a fijar los pigmentos, evitando que el desgaste del lavado las decolore prematuramente.
Para aplicar este método de forma segura y efectiva, conviene seguir estas recomendaciones técnicas:
- Dosis exacta: basta con añadir una cucharada sopera de sal gruesa directamente en el tambor del lavarropas o disuelta previamente en agua tibia para evitar residuos.
- Ciclo adecuado: es fundamental seleccionar un programa para prendas delicadas, especialmente si las cortinas son de telas livianas o translúcidas.
- Secado estratégico: lo ideal es colgarlas al aire libre pero siempre a la sombra. El sol directo, combinado con la humedad del lavado, puede resecar las fibras o afectar los colores.

Es importante recordar que, si bien la sal es noble, en materiales extremadamente delicados como la seda o el lino fino, lo más seguro es optar por el lavado a mano.