Adiós manchas en la plancha y ropa sucia: el truco infalible para dejar el electrodoméstico como nuevo
El desgaste de los electrodomésticos es una preocupación constante. Uno de los problemas más habituales es la acumulación de residuos en la base de la plancha, ya sea por restos de tejidos sintéticos quemados, sarro debido al agua o manchas oscuras que aparecen con el uso prolongado. Para combatir esto sin recurrir a químicos costosos o abrasivos industriales, ha resurgido con fuerza un truco casero basado en un ingrediente fundamental de la cocina y a continuación la conocerás.
Cómo limpiar la plancha con un ingrediente de cocina
Aunque no lo creas, el uso de la sal fina es clave para dejar la plancha como nueva. La recomendación de utilizarla para limpiar el artefacto se fundamenta en su capacidad como abrasivo suave.

A diferencia de otros elementos que podrían rayar la superficie metálica o el recubrimiento de teflón, los granos de sal permiten desprender las partículas adheridas mediante la fricción, preservando la integridad del aparato.
El objetivo principal de este truco es devolverle a la plancha su capacidad de deslizamiento suave. Cuando la base está sucia, el electrodoméstico tiende a frenarse sobre la ropa, lo que no solo dificulta la tarea, sino que aumenta el riesgo de generar nuevos quemados o manchas irreversibles en prendas delicadas.

Además de la limpieza estética, este procedimiento ayuda a:
- Eliminar restos de tela derretida que suelen quedar tras un descuido con la temperatura.
- Remover el sarro que obstruye las salidas de vapor, mejorando el rendimiento del equipo.
- Prolongar la vida útil del electrodoméstico al evitar que la corrosión se asiente en la placa base.
Para llevar a cabo este truco, se sugiere espolvorear una cantidad generosa de sal sobre un paño de algodón o papel de cocina. Con la plancha fría o ligeramente tibia (según la persistencia de la mancha), se realizan movimientos circulares presionando sobre la sal.
Finalmente, se retiran los excedentes con un trapo húmedo para asegurar que no queden residuos que puedan afectar la ropa en el siguiente uso. Es una solución inmediata, ecológica y de bajo costo que demuestra que, a veces, los mejores aliados para el hogar están en la alacena.