¿Bypass o stent? La mejor opción para la salud de mujeres con alto colesterol
Durante décadas, las mujeres con enfermedades coronarias y niveles altos de colesterol han sido tratadas predominantemente mediante la colocación de stents. Este procedimiento de salud consiste en introducir un pequeño tubo de malla metálica dentro de una arteria bloqueada para mantener el flujo sanguíneo activo.
Aunque es una técnica menos invasiva y de rápida recuperación, nuevas investigaciones sugieren que podría no ser la opción más segura para el perfil femenino. El debate médico se ha reabierto ante la evidencia de que las arterias de las mujeres responden de manera distinta a los dispositivos mecánicos contra el colesterol.
El colesterol en las mujeres
Un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista European Heart Journal ha arrojado luz sobre esta disparidad en los resultados clínicos. Los investigadores informaron que las mujeres podrían obtener beneficios significativamente mayores contra el colesterol si se sometieran a una cirugía de bypass completa en lugar de un stenting. Al desviar el flujo sanguíneo alrededor de las obstrucciones mediante injertos, se logra una solución más integral para la enfermedad multivaso. Este hallazgo es fundamental, ya que el colesterol elevado suele generar bloqueos complejos que el stent no siempre logra resolver de forma permanente.

Los datos estadísticos presentados en la investigación son particularmente alarmantes para el sistema de salud pública actual. Según los resultados, las mujeres tienen aproximadamente un 30% más de probabilidades de morir en los años siguientes tras recibir un stent en comparación con el bypass. Esta brecha de supervivencia sugiere que el tratamiento estándar contra el colesterol podría estar fallando en abordar la fisiología cardiovascular femenina de manera adecuada.

El riesgo de sufrir emergencias cardíacas posteriores, como infartos de miocardio recurrentes, también es considerablemente mayor tras un stent. Las mujeres que optan por esta vía suelen reingresar a los hospitales con síntomas de angina o fallos circulatorios en plazos más cortos. El bypass, al crear nuevas rutas para la sangre, reduce la presión sobre los segmentos arteriales dañados por el colesterol y el envejecimiento. Los investigadores descubrieron que la estabilidad a largo plazo que ofrece la cirugía previene eventos catastróficos que la intervención percutánea no logra evitar. Por lo tanto, la elección del procedimiento inicial determina no solo la recuperación inmediata, sino la calidad de vida futura.