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Cuando el suicidio es convertido en "fascinación"

19 may 2017
14h15
actualizado a las 14h28
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Literatos y filósofos han abordado el suicidio desde la antigüedad, a veces creando una mortal seducción. ¿Siguen el cine, Internet y los videojuegos esta tradición?La realidad se refleja en la literatura, pero también es un hecho que las letras pueden tener un efecto directo sobre la vida de las personas. Al fin y al cabo, lo escrito no es "solo" ficción.

La novela epistolar de Johann Wolfgang von Goethe "Las desventuras del joven Werther" tuvo tal efecto. En su primera versión de 1774, publicada sin autor, generó gran impacto con el mensaje de que el sentimiento primaba antes que la razón. Así, el joven autor conquistó a toda una generación. Allí se dio inicio a la época del "Sturm und Drang", la era de las pasiones casi ilimitadas.

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Seducción al suicidio

Werther se empecina en un amor imposible que lo lleva al suicidio, debido a una postura fanática y radical. Muchos jóvenes de la época fueron inducidos al suicidio por las desventuras de Werther. Goethe incluso fue acusado de "socavar los valores morales y religiosos".

En las sociedades mediatizadas de hoy, este efecto similar lo pueden generar las estrellas del cine o la música. El reciente suicidio del cantante Chris Cornell por ejemplo, puede llevar a que otras personas piensen que suicidarse es la solución que esperaban.

Por otra parte, la serie de Netflix "13 Reasons Why", que en alemán se emite bajo el título de "Las chicas muertas no mienten", ha generado el mismo debate que en los tiempos de Goethe. ¿Hay entonces que proteger a los jóvenes más sensibles de los medios que insinúan el suicidio?

Fatales ejemplos con impacto mediático

Los creadores de la exitosa serie argumentan que es más peligroso no hablar de suicidio. En cualquier caso, en la era de Internet es imposible impedir el acceso a ofertas que les sugieren a los jóvenes que el suicidio es algo atractivo, como lo demuestra el triste ejemplo del juego en Internet "La ballena azul", que en Rusia ya habría incitado a 130 menores a quitarse la vida.

Contra la cultura del suicidio

La historia de la literatura está llena de ejemplos inmortales de suicidios, ficticios y reales. Basta mencionar el famoso caso de Romeo y Julieta. Una leyenda del mitificación del suicidio con un mensaje de sorprendente actualidad.

El fallecido escritor y editor alemán, Roger Willemsen, compiló obras y escritos dedicados al suicidio, mostrando que a través de la historia muchos se han ocupado con especial interés de la "cultura del suicidio": Séneca, Casanova, Schopenhauer, Dostojewski, Kafka y Brecht, entre muchos otros.

Fascinación y el anhelo de la muerte

"Leemos juntas Werther y hablamos mucho sobre el suicidio. Entonces ella dijo: primero tenemos que aprender un montón y luego morir pronto, porque no quiero ver cómo mi espíritu abandona mi juventud", escribió la poeta Bettina von Armin principios del siglo XIX sobre Karoline von Günderrode, quien poco más tarde se quitó la vida enterrándose una daga. Ambas, mujeres autónomas de vanguardia y representantes de la lírica alemana.

La literatura y los medios de comunicación pueden contribuir a la violencia, así sea como desencadenantes. Karoline von Günderrode no se quitó la vida por haber leído Werther, sino porque en medio de una decepción amorosa encontró allí la supuesta cura a su dolor. Una fascinación que sigue viva en "Las chicas muertas no mienten".

Sabine Peschel (JOV/DZC)

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