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LA AYUDA DE TODOS
El patrimonio cultural y ecológico del Perú reclama una participación mayor de los medios de comunicación. En los últimos cincuenta años se ha destruído más que en los cuatro siglos pasados, se escucha decir a los especialistas, y eso es injustificable. La fotografía periodística de un camión por una trocha abierta sobre un muro inka en Anta, Cusco, es uno de los tantos excesos que se cometen todos los días en agravio de esas reliquias valiosas y otras, además de los atentados que afectan a la naturaleza y son como un 'boomerang', pues, finalmente comenzamos a sufrir las consecuencias.
Las denuncias, a través de los medios, se dan con frecuencia y allí quedan. Pero, hace falta una campaña masiva y continuada para detener a los depredadores. El público lector, radio oyente o televidente debe sentir que estamos perdiendo recursos que serán vitales en el futuro para el desarrollo del país por su antiguedad y su excepcional diversidad.
Hace tiempo que el turismo está en la mira de todos. Hasta pueblos pequeños se preparan para recibir visitas poniendo en vitrina sus grupos arqueológicos, iglesias virreinales, fiestas tradicionales, danzas, artesanías, gastronomía y cuanto se pueda vender a los viajeros nacionales y extranjeros.
Si pierden lo que tienen los turistas pasarán de largo. La oferta, en este sentido, puede beneficiar a todos porque la multiplicidad que tenemos de culturas es un gran atractivo. Cada una es diferente a la otra y es posible ir de novedad en novedad. En el Cusco, además de Machupiqchu, hay mucho que ver en santuarios y otras construcciones inkas. En Huánuco serán los rascacielos de Tantamayo. En Moquegua, los vestigios dejados por los chiribayas. En Lima, Pachakamaq que aún no se ha puesto en valor, las pirámides de Caral, el invernadero de Carania. En La Libertad, Chan Chan, las Wakas del Sol y de la Luna, El Brujo con sus sorprendentes murales. En Pasco, los edificios de los yaros. En Ancash, los templos de Chavin, Sechin, Punkuri y otros. En Arequipa, los andenes kullawas de Chivay. En Ica, las líneas de las Pampas de Naska y así en todo el territorio. Hay para estar viajando sin detenerse a distintos lugares donde está la herencia de los antepasados y una naturaleza pródiga en bellísimos paisajes.
No es justo que, en esta época, sea también más fuerte el saqueo que sufren nuestras regiones naturales. Cuando tuvimos el apogeo del caucho en el siglo pasado vino una pseudo expedición científica y se llevó una cantidad enorme de plantones que comenzaron a producir en corto tiempo en la India y dejamos de vender ¡caucho!. En los últimos años tenemos que estar reivindicando la identidad cultural de productos que son nuestros. En lo que se refiere a plantas alimenticias muchas no se conocen y en hierbas medicinales pasa lo mismo.
El exotismo de plantas y animales da lugar a otro tipo de depredación. Particulares y empresas se llevan animales, principalmente de la selva. Es frecuente descubrir en maletas y contenedores desde los pequeños monos, antes muy solicitados para laboratorios de investigación, hasta lagartos, tortugas, aves, peces y así mismo orquídeas, sin duda para singular adorno de viveros millonarios. Ultimamente se han requisado pieles de pumas y jaguares u otorongos. Los coleccionistas del mundo están con la mira puesta en lo que tenemos. Volviendo a la cultura, en lienzos de la Escuela Cusqueña de Pintura hemos perdido, según los cálculos, un cincuenta por ciento de lo que había en iglesias y capillas.
La única manera de parar este movimiento es concientizar a los peruanos para que aprendan a cuidar nuestros tesoros culturales y ecológicos. Hacerlo está, entre otras instituciones, en manos de los medios de comunicación. Hay que insistir. Su apoyo será invalorable y tienen un compromiso cívico.
Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.
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