LA BANDERA INKA SERIA AJEDREZADA

Los créditos del descubrimiento que podría cambiar la óptica sobre la verdadera bandera de los señores del Cusco le corresponden a la tradición oral. El hilo que me llevó al ovillo fue mi encuentro con un grupo de sikuris de Rurarqaya que llevaban el emblema. Ellos iban precedidos por un estandartero que llevaba una bandera con los colores del arcoiris en cuadrados dándole un aspecto ajedrezado. Según manifestaron la usaban así desde épocas antiguas y su forma había pasado por generaciones, de padres a hijos, hasta hoy.

Su aparición coincide con una leyenda que recogí en mi primer recorrido por el altiplano. Wankane, sinchi de los Andes Centrales, habría recibido la enseña en la ciudad imperial y también el título de inka de privilegio cuando pasó con su pueblo. El sinchi se ofreció voluntariamente a pacificar la región del lago Titiqaqa, arrasada cada vez que subían de las yungas los feroces chiriwanos.

En una rápida investigación en las provincias de Puno hablé con María Machaca Llano, regidora del Municipio de Azángaro y miembro de la confederación Campesina del Perú. Ella me confirmó que los sikuris de Rurarqaya pertenecen al distrito de Arapa y que su bandera lleva los colores del arcoiris en cuadros. También se usa en algunas comunidades de Chuchuito y de Lampa.

La bandera del Imperio Inka no era lineal. Ese diseño se le dio durante fiestas jubilares de la Ciudd Puma en el siglo pasado. Es incuestionable que ellos y otros señoríos tuvieron una bandera . En el dulce y al mismo tiempo vigoroso idioma qechwa se le llama "unancha". El término no se usa en el habla cotidiana. Pero, entendidos en la materia, señalan el nombre como propio de la insignia usada en ceremonias rituales. Por ejemplo el warachiku, fiesta de la virilidad de los jóvenes. La llevaban igualmente los señores cusqueños cuando salían con sus ejércitos en plan de conquista para unificar otras naciones.

Sumergida en los escritos de varios cronistas de siglo XVI, durante algunas semanas, encontré datos valiosos sobre la existencia de la bandera inka. El primero en mencionarla es Francisco de Jerez, secretario de Pizarro, en su "Verdadera Relación de la conquista del Perú y Provincia del Cusco" que presentó oficialmente al Rey. La vio en los días precedentes a la toma de Cajamarca y alude a ella en la descripción del ejército del príncipe Atawallpa.

Jerez describe hasta el traje "colchado de algodón" y las rodelas de los honderos. Tras de ellos iban otros guerreros con porras, hachas y lanzas pequeñas como dardos y largas de cobre y también de oro y plata. "Todos vienen repartidos, dice, en sus escuadras con sus banderas y capitanes que los mandan, con tanto concierto como turcos".

Pedro Cieza de León que llegó, cuando terminaba la primera mitad del siglo, recoge más nformación que publica en "La Crónica del Perú". En ella Indica que "los señores cuando van a la guerra llevan muy ricas piezas de oro. En sus cabezas grandes coronas, y en las muñecas gruesos brazales, todo de oro, y delante de sí banderas muy preciadas." "La bandera, agrega, era una manta larga y angosta puesta en una vara, llena de unas piezas de oro pequeñas, a manera de estrellas, y otras con talle redondo."

Martín de Murúa hace la siguiente alusión: "cuando había de ser pública la guerra, primero lo hacían saber a los capitanes, los cuales tenían a su cargo mucha gente: cada uno de estos tenía por insignia delante de sus campos en la guerra una banderilla con sus armas, por donde se conocia a cada capitán; y cuando salían a batalla llevaban banderas de diferentes colores para que se les conociesen."

Guaman Poma, años más tarde, dibuja hasta dos banderas pero de una manera simple, en un plano discreto. Lo hace cuando se refiere a Manko II que recibió su elección a edad muy temprana. Lo rodean varios personajes y a un lado y otro del grupo se ve a trastienda el boceto de ellas. El acucioso escritor que fungía también de excelente ilustrador no tomó en cuenta el emblema.

En el futuro espero ampliar este primer anuncio sobre la verdadera bandera del Tawantinsuyu. Ni Jérez, Cieza de León, Zárate, Calancha y el Inka Garcilaso, que reconocen la policromía de las ropas que encandila sus ojos y hasta nombran con asombro su algodón de varios colores, no precisan más detalles.

Queda válida para nosotros la tradición oral del altiplano donde queda la unancha tal como debió ser, con los colores fragmentados del arcoiris. También se usa en varios lugares de Bolivia con el nombre de wiphala. Siendo la bandera del Qollao no tendría nada de extraño. Alcanzamos este adelanto de investigación como un aporte a la Semana Jubilar del Cusco. Dejamos la inquietud al comité encargado de las actividades de la magna fecha y a instituciones de prestigio que pueden apoyar la continuación de este trabajo. Deseo viajar a Puno y profundizar mis estudios.

Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.









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