HOMENAJE A LA TRADICION ORAL

Un niño. ¿Cuánto vale un niño?. En algunos países de Europa los gobiernos pagan una pensión por cada niño que nace. En nuestro país los niños sobran. Sufren pobreza, falta de amor y de incomunicación con sus antepasados, al quedar destruída su identidad cultural. Antes, sus padres y abuelos les trasmitían, a través de una vasta y rica tradición oral, innumerables conocimientos. Gracias a ella muchas tecnologías han llegado, por ejemplo, al presente.

En cuanto a mitos y leyendas aún se conservan bellísimas historias prehispánicas e hispánicas en lugares muy distantes. En los siglo pasados esa trasmisión era todavía representativa. La aparición de los famosos "transistores" o radios a pilas comenzó la ruptura entre ambas generaciones y luego la televisión aceleró la pérdida de encantadores relatos.

En su recorrido por pueblos y comunidades del país la autora de esta página recogió una significativa información de gente mayor que ya no está entre nosotros. Como sus nietos ya no tienen contacto con ellos consideró que, sin proponérselo, resultaba depositaria de ese precioso material. Era su deber, pensó, continuar con esa tarea entregando a los niños lo que tenía en una forma atractiva, por medio de cuentos.

Con este propósito ha estado trabajando dos años las historias y los guiones para las ilustraciones de su hija Kukuli Velarde, que ha vuelto a tomar los plumones, y también el dibujante Ricardo Pachas. Han salido cinco títulos y uno está en camino gracias al auspicio de empresas como Minas Buenaventura, Southern Perú e Importadora Hiraoka, que han apostado por la cultura. Cada cuento, además de la historia que presenta, es un documento del paisaje, los trajes, las costumbres y la idiosincracia de los pueblos que son su escenario.

Las dos series que ha diseñado deben totalizar cien títulos. "Personajes Mágicos del Ande y Andes Mágicos" y "Travesuras del Niño Dios en la Tierra de los Inkas". En el Perú la naturaleza está viva y hay un nexo fuerte con sus habitantes. En otras épocas, se cuenta, los hombres salieron de los árboles, las orquídeas se convirtieron en mujeres, muchos fueron hechos con la esencia vital de las plantas, los animales y la piedra, otros tuvieron como paqarina, o sea su lugar de nacimiento, las lagunas y la oquedades de los cerros.

Sin la tradición oral quién podría imaginar que los waraqlla, espíritus de los árboles forman coros y cantan al atardecer en los alisos. Que hay una familia de vientos. El viento abuelo que duerme medio año y despierta en agosto malhumorado. Un viento mujer, otro varón y vientos niños, los mankap'akis que hacen sus ollitas en la playa de los ríos. Un personajillo dulce, el uchuchullko, que cuida la vida silvestre. Otro, como el muki, a quien se atribuye el manejo de las vetas de oro y plata, y que juega con los niños.

Andes Mágicos tiene relación con las culturas que surgieron en el antiguo Perú. Sus personajes pueden ser señores, sacerdotes, doncellas hermosas, artistas y otros. Las leyendas sobre la construcción de Machupiqchu son un hallazgo valioso sobre el santuario así como las que nombran a los arquitectos de Saqsaywaman, la megalítica ciudad que forma la cabeza del puma inka. También es un logro de la tradición oral el descubrimiento de la unancha ajedrezada, que sería la verdadera bandera de los señores del Tawantinsuyu, conservada a lo largo de cinco siglos en lugares lejanos del altiplano.

El Niño Dios es el ícono más querido de Occidente en el Perú. Acerca del divino Infante hay mucho, tanto como para escribir un gran libro, y cada leyenda sobre los prodigios que hace es adorable, porque además de su naturaleza sacra es un niño que se confunde con los otros. Alfonsina Barrionuevo tuvo cuidado de tomar fotografías de una buena cantidad de sus imágenes en varias partes. Puede ser el Traviesito que cambia de sitio en su iglesia alarmando a las mayordomas, el Saltarín que juega el plick plack con los ángeles en un monasterio de clausura en el siglo XVIII, el Honderito que aparece a principios del seiscientos para conjurar a la sequía, el Hilanderito que ayuda a su amigo a hilar para que puedan jugar, el Casamentero al que recurren las señoritas que quieren casarse, el fundador de un pueblo en el norte del Perú, el que logra el regalo de las plumas de los papagayos para que sus amigos no sean castigados, el Nazarenito que llora después de un sueño que le revela el futuro, el Varayoq que es consejero de los alcaldes andinos, el que repartía los panes de los hornos a los niños, el que se salvó de un terremoto con ayuda de la Virgen, el que ayudó a Andrés A. Cáceres. el héroe de la Breña, y así una lista conmovedora.

Publicar no es fácil porque comprende una larga producción, recrear las historias que raramente se encuentran completas, confeccionar el guión con una explicación minuciosa para la ilustradora, buscar auspicios y establecer una comunicación importante con los colegios para que lleguen a los estudiantes. Es un reto hacer cultura, pero es de desear que la autora y Kukuli Velarde puedan avanzar en este quehacer que se han trazado. Los cuentos no son solamente para los niños del Perú, atañen también a los niños de América y a los del mundo. Por supuesto, también a sus padres que los leen y se entretienen con ellos.

Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.









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