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NIÑO DIOS ANDINO
Un día el El Niño Dios semita de tez blanca, ojos azules y cabellos de oro entró en el camino mágico del Ande. Pachamama, la madre tierra, lo acunó en sus brazos amorosos llenándolo con fragancias de un Mundo Nuevo. Al contacto del viento su piel bajó de tono y el frío de altura prendió chapas en sus mejillas. La noche oscureció sus rizos y las estrellas, ch'askas, rodearon como una diadema su cabeza.
La energía de las montañas lo trasminó y volvió a nacer en la Capital de los Inkas. El ícono más querido del Perú dio lugar a la creación de una Escuela Cusqueña de Imagineros con talladores nobles como Tuyru Tupa Inka y Waman Mayta Inka, entre otros. De siglo en siglo su arte pasó de mano en mano. En el siglo XIX de Mariano Calderón, Agueda Alvarez y Martina Ochoa a Feliciano Góngora. En el siglo XX de Genaro Arango, Gregorio Béjar, Antonio Olave, Hilario Mendívil, Santiago Rojas, Fabián y Lourdes Palomino a muchos más. Las casas del barrio de artistas de San Blas son talleres y tiendas dedicadas al Santo Niño.
Su hechura, guardada en secreto por generaciones ha sido quehacer de artistas que atisbaron el paraíso por ojos divinos. El Niño Dios cusqueño es de maguey con almita de oro según la tradición, color que se logra con pasta que madura hasta dar un hermoso tono de rosa antigua; sus ojos de vidrio se colocan por detrás en una mascarita, así mismo el paladar de espejo y dientes de leche recortados del blanquísimo cañón de las plumas de los cóndores; cabellos humanos tomados del chukcha rut'ukuy, el primer corte de pelo de los niños enrollados en canutos de paja que se hierven en limón y se enfrían al sereno.
A lo largo del virreinato el divino infante modelado en diferentes posturas, con el sueño posado en sus párpados, despierto cogiendo una brizna de aire, con un rayo de luz en la mirada o un brote de sonrisa en los labios viajó por fragosos caminillos de mulas, hacia la cálida tierra de los algodonales y cañavales, las quebradas tibias, las altas punas y la selva de patriarcas vegetales.
Los prodigios que hizo en cada pueblo son de antología. En los monasterios jugaba el plik plak con los ángeles, en las capillas escapaba descalzo de los brazos de su madre para buscar guijarros de colores hiriéndose con una espina, en los pueblos bailaba con los niños rompiendo sus zapatitos de raso, entraba a los hornos de pan de madrugada y repartía las chutas de pan moreno a los niños pobres y ayudaba a hilar a los pastorcitos jalando el hilo de la colita de una cría.
En Navidad levantan sus portales o belenes en la iglesia con ramas de molle, sauce, arrayán, salvajina, achupallas y otros árboles y plantas propias de cada región. La costumbre es regalar al Niño porque es su fiesta y le llevan tiernos presentes. Huevitos de perdiz y pichones de paloma, nidos de picaflor, quesillos tiernos, chancaquitas dulces, roscas de miel y de yema.
Los primeros villancicos, en qechwa y otras hablas de esta tierra, fueron adaptados de himnos al padre Sol y a la madre Luna, generándose luego una avalancha de albas, alabanzas, aguinaldos o gozos, en coros de cantores o seises. La inspiración dió luz a poéticas coplas. "Manojito de rosas y alelíes/dime en qué piensas/ que te sonríes". "La más chiquitita,/ la más pobrecita,/ le ofrece a su Niño/ esta palomita"/"La noche fue día/ y un ángel bajó./ Hermoso lucero/ le vino a anunciar. "Vilivilliskaschay/ flor de clavelinas/ claveles y rosas/." "A la ru, Niñito,/ a la ru ru ru,/ a la ru Niñito,/ a la ru ru ru."
Sus pastores son rumbosos y coloridos. En el Carmen, Chincha, son tataranietos de familias del Congo, Africa, y bailan en cuadrillas para su madre, "la Peoncita"; en Mochumí descienden de los señores moches prehispánicos; en el valle del Mantaro, Junín, las waylijías tienen a los sinchis en su árbol genealógico; en Ayacucho las pastoras conservan un aire de los antiguos wari; en el Cusco provienen de las panakas imperiales: en Gorgor, Lima, las pallas tienen a los yaros como antepasados.
La Cena de Nochebuena es diversa. Son cientos de potajes que se sirven en la mesa pascual. Los productos de la tierra, papas, yucas, choclos, rakachas, unckuchas y otros están presentes en los caldos sustanciosos de gallina, cordero, llamita joven o cuy. Los paladares se refocilan con los chanchitos de leche o los pavos con piña. Sabrosos mondongos con mote y pukapicantes que son una antesala para apagar el fuego que provocan. Lawapa de carne asada entre piedras calientes o el abundante ferrocarril con bisteck, papas fritas, huevo y plátano también fritos.Pari de varias carnes que hierven solas con hierbas aromáticas y carapulcra. Chocolate de cacao puro, espeso, fragante, que disfruta la familia con bizcochuelos y panes de yema. Los niños tienen sus golosinas. Humitas dulces, compota de durazno, roscas bañadas en miel, galletas de manteca, chancaquitas miski, buñuelos y hojarascas, entre otras.
En el Perú la Navidad es la fiesta más linda del Año que conmociona los Andes. Con este motivo nuestro portal con Terra les desea una Nochebuena dichosa. de amor y sobre la cual podría escribirse un libro .
Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.
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