LA DANZA DE LA CONSTRUCCION

El alcalde de Cabra, España, y sus regidores esperaban cualquier cosa en ese rincón apartado e inhóspito de los Andes cusqueños. Pura roca, yeso y cal. Sin embargo su rostro fue adquiriendo un gesto de admiración cuando los pobladores salieron de sus casas para ejecutar "la danza de la construcción". Mujeres con criaturas a sus espaldas y el barro adherido a sus pies, hombres con lampas y picos, músicos con cuatro instrumentos, pocos, pero tocados con júbilo, les ofrecieron un espectáculo único, increíble. En su coreografía, recientemente inventada, contaban como habían trabajado el adobe y la quincha para hacer un centro virtual de salud.

Los ojos del alcalde Manuel Buil B. se iluminaron cuando vieron los huertos hidropónicos donde antes no crecía ni una atrevida penca. Cuanto requerían para vivir tenían que comprarlo en otros lugares poblados. En los depósitos escarolas y tomates daban color al yermo. La gente que vence las adversidades y hace florecer vida merece mucho, les dijo elogiando su espíritu de lucha, y ofreció ponerles el agua potable que necesitan para ampliar su naciente frontera agrícola.

Nadie hubiera dado un céntimo por ese páramo, pero para sus pobladores, quinientas familias migrantes de muchos sitios, Qotohuinchos, tal es su nombre, fue la tierra prometida. Pobre, rocosa, jabonosa en tiempo de lluvia, les dio la oportunidad de un techo para cubrir sus esperanzas de algo mejor. El CYITED, Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, que buscaba un lugar de extrema necesidad, escogió el reto de trabajar en ese centro poblado menor de Urubamba, Cusco, donde era imposible hacer nada a primera vista.

Profesionales que toman parte en subproyectos del CYTED, de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la UNI, con el apoyo de SENCICO y la Municipalidad de Urubamba, movilizaron a los qotohuinchos que al principio recelaron de su presencia. ¿Quién quiere ayudar a los tan pobres si no hay algo detrás para hacerles daño.? Cuando vieron el diseño del arquitecto Leonidas Machicao y el de estructuras de la ingeniera Isabel Moromi, y se convencieron que podían realizar un sueño, construir un centro virtual de salud, se decidieron a meter el hombro.

Ellos, que estaban saliendo a cualquier parte para ganar unos centavos y comprar los productos alimenticios que no pueden producir, según cuenta la ingeniera Raquel de Machicao, profesora de la UNI, trabajaron siguiendo la costumbre ancestral de las faenas comunales. Las mujeres fueron las más entusiastas y hasta pisaron descalzas el barro, con sus bebés a la espalda. Los ejecutores de la obra Christian Dongo y Sara Vásquez emplearon la tecnología mejorada del adobe y de la quincha prefabricada para darle condiciones de sismorresistencia. Fue la primera etapa, después vendrán los acabados. CELIMA ha donado aparatos sanitarios y cerámica, pero se requiere material para puertas y ventanas, vidrios,pintura, instalaciones eléctricas y construir una pequeña planta de aguas residuales.

José Antonio Cordero, Secretario General del CYTED, se ha sentido muy motivado con los avances realizados, concluye la ingeniera Machicao. El proyecto incluye uso de tecnología solar para cocinar, hornear, y calentar agua que ya está en marcha con los esfuerzos de la Universidad del Cusco y la Facultad de Ciencias de la UNI. Mientras la Pontificia Universidad Católica del Perú tendrá a su cargo la parte de tele-educación y tele-medicina. La comunicaciòn es un tema que involucra a cuatro comunidades más que podrán ser atendidas por el centro virtual de salud a pesar de la distancia. El siglo XXI llegó felizmente a Qotohuinchos.

* Más información dirigirse al e-mail rbarrionuevos@yahoo.com

Esta es una campaña cívica con los textos de Alfonsina Barrionuevo.









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