ARTE EN EL DIARIO VIVIR

En los albores de la humanidad, el día en que el hombre colocó el pellejo de una llama o de un venado para dormir en una cueva inició, sin saberlo, el punto de partida para embellecer el lugar donde se vive. Verónica de Haaker que voló los cielos del Perú y de América los dejó un día para convertirse en la empresaria de un sueño. Enseñar a los peruanos cómo se puede dar un giro de cien grados y convertir cada ambiente de la casa en un espacio donde se sienta alegría de vivir. Las nuevas tecnologías cuentan pero tenemos a nuestro favor una rica tradición desde épocas prehistórcas y prehispánicas que se continuaron después.

En la última muestra de Casa Cor había una cama suspendida en el aire que llevaba como dosel el tronco y ramas secas de un algarrobo con una tela extendida de algodón. Así debió dormir más o menos algún señor del norte y pensé por analogía que allí se podía tener un descanso telúrico. Una de las tantas muestras como se puede diseñar cada parte del hogar con lo último de los adelantos para facilitar la vida cotidiana y con cosas que nos recuerdan a nuestros ancestros.

El entusiasmo conque han recibido los arquitectos cada apertura de Casa Cor, que ha ido afianzándose y ahora ya es una verdadera corporaciòn, con mujeres que comparten la tarea en tomar una casa y convertirla en un una atracción llena de encanto, es importante. Se ha logrado motivar especialidades y poner en evidencia la alta capacidad de los profesionales y también aficionados peruanos para recrear todo y con una diversidad de novedades que lleva al visitante de sorpresa en sorpresa.

Quién se puede imaginar un jardín de fantasía en una azotea con nuestras pencas verdes como principal motivo de ornamentación entre cascajo blanco. Importar de Italia lajas de una piedra soberbia sólo para unos días y causar una impresión desbordada de color y de forma. Poner un retablo antiguo en un comedor moderno. Hacer de la cocina, que evolucionó de dos k'urpas o terrones donde se ponía una olla de barro, algo tan nuevo, como haber pasado del caballo al avión, cocina, microondas, batidoras, vajillas que son una locura de imaginación y tantas cosas, que hacen sentir que la sensación de la modernidad del siglo XXI está presente.

Los servicios higiénicos son lo último con el jacuzzi que está lejísimos de la regadera que servía para ponerse bajo un chorro que iba de la cabeza a los pies. Ahora es un placer disfrutar de esas excelencias en los grandes hoteles y mansiones del mundo, y también aquí aunque su introducción es lenta por las razones conocidas. Pero es edificante ver todo lo que se puede hacer hasta darle luz al piso y hacerse la idea de estar en una nave que viaja a las estrellas.

Hay cientos de ideas para el cuarto de los niños y los jóvenes. Los nuevos hobbies, la computadora, y cuanto les permite comunicarse con con otras partes del planeta. El arte no deja de estar presente en los pasillos, en los jardines. Hay como una elegía en que participan los elementos de la naturaleza. La tierra que se viste de flores, el agua que provoca con su frescura, las plantas que juegan un papel sumamente espiritual bajo un toque maestro.

Casa Cor este año pondrá como nueva una sección del Puericultorio Pérez Araníbar y hará sentir en Lima el fuego de la inspiración de los diseñadores con nuevas ideas, usando cuanto está a su mano, aquí y allá, en distintos lugares del país y fuera. Casa Cor va siendo universal. Felicitaciones porque se exhibe con gracia el patrimonio que tenemos y se conjuga el pasado con el presente y lo que es más, el futuro que se viene.

Esta es una campaña cívica con los textos de Alfonsina Barrionuevo.









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