LOS ANDES EN BARCELONA

Muchos años atrás recuerdo haber viajado del Cusco a Lima en un cuatrimotor que se caía en cada bache de vacío y nos hacía temblar. No imaginé que volvería a repetir la experiencia, con más serenidad, en el airbus de Iberia, rumbo a Barcelona para que los catalanes y peruanos que radican allí se enteraran que sobrevive la religión andina. Pasamos el Matto Grosso como si fuera una pista con unos baches de vacío donde caíamos varios metros. Turbulencias, dijo el piloto, pero no me asusté. Ya estoy curada de espantos. Me encantó la infraestructura del aeropuerto de Madrid y el movimiento de viajeros por módulos y puertas de salida innumerables. Parecía que medio mundo transitaba por allí.

Fui invitada por el Centro Peruano que preside el doctor Dante Torres y Torres dentro de los actos de la Semana Peruana 2003, como Acto Asociado al Fórum Universal de las Culturas Barcelona 2004. Se trataba de una Mesa Redonda sobre "Misticismo de la culturas milenarias y religiones antiguas", en que participaron el Rabino Ariel Edery, Cultura Judía; el Iman Najem Hassan, Cultura Islámica; el Diácono Ricardo Rodríguez Martos, Cultura Cristiana; la Doctora Mohananbal Sarangapani, Cultura Hindú y el Lama Thubten Wangchen. Cultura Budista Tibetana.

Hice un viaje largo para responder al compromiso contraído con el altomesayoq Mario Cama que me brindó la posibilidad de investigar muchas cosas de las mismas energías de la naturaleza; de los antropólogos Juan Núñez del Prado, Américo Yábar y Aurelio Carmona, que me enseñaron los avances que habían hecho en este campo, y de todas las personas que en distintas partes fueron enriqueciendo mi trabajo.

Para mí fue histórico el hecho de que en España, justamente en este año del 2003, en el inicio de un Pachakuti positivo, la religión de los Andes Peruanos del Sur o las Ciencias Espirituales del Sentimiento y del Conocimiento, Munay y Yachay, se alineara a las grandes religiones milenarias del mundo. La disertación fue interesante porque si bien las otras tienen contactos de una y otra clase, la religión andina es diferente.

Sus principios son ecológicos y se desarrolló en milenios. En el siglo XVI hubo una persecución de idolatrías pero con mentalidad occidental. Los antiguos peruanos no tenían ídolos. Aquellos que eran tenidos como tales por sus perseguidores eran vaso-comunicantes de la tierra con el cosmos. Las pirámides eran receptores de energía para proteger en la otra vida a los señores cuyas cámaras funerarias se colocaban al costado de las rampas. Otra manera de pensar, pues, debido a nuestro desarrollo en un continente apartado de los demás por dos océanos.

El concepto del tiempo llamó la atención. En el mundo andino el tiempo no existe. El tiempo no presiona ni crea el stress que existe en las grandes ciudades. En muchas actividades es imposible escapar de la esclavitud del reloj. Pero se puede lograr en otras adiestrando la mente y sentirse libre como el cóndor, el águila o el puma. Recordé mucho a Amèrico Yábar que menciona a menudo la energía salqa o libre del hombre sin ataduras del tiempo, y la energía uywa, la domesticada que corresponde a la rutina cotidiana, la energía de la gallina. Claro, quién no prefiere la indómita energía salqa.

Había mucho sobre que hablar pero el tiempo, otra vez el tiempo, era corto. Pero, considero que se ha dado un paso muy importante. Ser pionera es duro, porque los que vienen después encuentran un camino iniciado. Fue una satisfacción hablar a un gran nivel y con representantes calificados de las religiones milenarias de la nuestra. Valió la pena dejar un pequeño fuego prendido en la llamada "ciudad del ocio" donde arriban millones de turistas para descansar entretenidamente, caminando como lo hice con el arquitecto Leonidas Machicao por las ramblas, admirando los restos de muros y plazas dejadas por los romanos hace más de 1000 años, admirando los estilos de las épocas pasadas y la arquitectura encantadora, genial, de Antonio Gaudí. Me quedé largo tiempo admirando la iglesia de la Sagrada Familia que apenas comenzó a construir pero que dejó terminada en diseños y maquetas. Una obra grandiosa, de lujo espiritual, con todos los personajes, desde la Natividad hasta el Calvario, doce torres espectaculares en forma de agujas y dentro campanas, que aún no están, pero que habían sido calculadas por Gaudí para ofrecer un sonido incomparable, celestial.

Las aguas danzarinas son un espectáculo que se goza, lo mismo que las instalaciones de la Villa Olímpica mientras se avizora a lo lejos la ciudad de el Fórum de las Culturas con hoteles altísimos, verdaderos rascacielos, restaurantes, tiendas de toda clase, casinos y cuanto pueda desear unviajero para gastar sus millenarios euros. Realmente una bella ciudad con ríos de gente que buscan olvidar sus problemas y bajar sus tensiones de otra forma.

Esta es una campaña cívica con los textos de Alfonsina Barrionuevo.









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