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LOS TRAJES DE MOCHA
El muki surgió de la sombra y brillaron los cuernitos aúreos con piedras preciosas de su casco minero, su traje musgo, sus botas de oro. Su baile alucinante entusiasmó a los señores mineros. El muki habita en el interior de los cerros pero saltó al teatro del taller de Mocha Graña. Lo pidió el ingeniero David Ballón Vera que amaba la magia del Ande y ella que alterna la realidad con la fantasía imaginó al muki. Le hablé de él y Mocha, que es limeñísima, solamente sonrió. Su visión del Perú es infinita.
Desde que un día llegué a la AAA, un centro que hervía de cultura, confieso que vi a Mocha Graña como una maga, entre bambalinas, vistiendo los personajes más diversos de aquí y del mundo. Mocha tiene 1,000 años o tal vez 2,000 recogiendo imágenes. ¿Cleopatra?. ¿Herodes Antipas?. ¿Helena de Troya?. ¿Las qoyas del Cusco?. Entonces cosían a mano. Hoy sigue siendo interesante recrear laa antiguas vestimentas, pero los diseños se están haciendo ya en computadora.
Siempre creativa Mocha espera que un día Quijote y Sancho vayan a su casa "para probarse ropa nueva". Se pasa la mano por ese mechón blanco que es como una joya en sus cabellos y vuelve a reir. Sin medidas, pero con referencias, le ha hecho un traje de gobernador a Francisco Pizarro que era parco en el vestir, en el comer y en el vivir. Un día de esos comenzaremos a trabajar las modificaciones que introdujeron las mujeres andinas en los trajes españoles. Tienen una reminiscencia lejana, prero no deja de ser interesante. También veremos aquellos que se han mantenido hasta ahora en la selva o región omagua. Los trajes hechos con "tela" del árbol ojé.
En su taller de alta costura para el teatro donde era suprema jefa, con una Lima que aplaudía sus confecciones, tiene de todo. En una sala aparte están sus colecciones antiguas y modernas. A Mocha le fascinaba la ropa desde que pudo captar con sus pupilas cazadoras cada detalle. Una alforza, un lazo, un encaje, un botón de raso o terciopelo. La afición la trajo en la sangre junto con el buen gusto de su madre Enriqueta Garland, y > de su padre, el médico y diplomático doctor Francisco Graña.
Ropa de ayer, recuerdo de otras épocas, y la de hoy que es un arte mayor con ella, se ha exhibido muchas veces, desde un traje de primera comunión con botitas de ensueño, un corsé que sacaba cinturita de sílfide a las damiselas antiguas y el coqueto mantón de manila de la tapada que ahora usan las puneñas. Sombreros, sacos, blusas, faldas, zapatillas, zapatos de los siglos pasados y de los años veinte cuando se bailaba el charleston. Por la delicadeza conque se usaban y los arreglos sabios parecen nuevos. Se aprecia que Mocha es una gran conservadora. Gracias a ella se puede admirar los atavíos de las damas abuelísimas de la gran Lima.
Como amante de las artes, Mocha que a los 93 años baila la marinera con una gracia exquisita, se preocupa por el destino de cada traje. Ha obsequiado a la Universidad Católica los que se lucieron en la obra "El Gran Teatro del Mundo". Pero, qué hará con los demás. Sus manos maravillosas han dado vida, han hechos reales, vestimentas de las acuarelas de Pancho Fierro, donde están los trajes que se adaptaron para las mujeres de la capital, tomando el encanto y la gracia de nuestra tierra. Veo que se va necesitando un gran museo. Un nuevo museo del traje para el Perú.
Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.
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