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UN NUEVO VIAJE DE LA PAPA
Tenemos buenas noticias. Francia que organizó durante años el Festival Internacional de la Papa tendría en programa llevar nuevamente la papa a Europa. En este siglo podríamos, con suerte, estar exportando lo que no crece en ninguna parte del mundo. La papa amarillita yema de huevo, la manzanita, la morada harinosa y otras que son una delicia para el paladar exigente.
Según los indicios la papa sería oriunda del altiplano, pero también según la leyenda los Hermanos Ayar, míticos fundadores del Cusco, la habrían llevado entre sus avíos como un regalo del Ukhupacha. El cronista Betanzos escuchó que el mismo Padre Sol la sembró en la espalda del cerro Wanakaure. Como era un alimento sagrado el Inka roturaba con una chakitaqlla de oro el seno perfumado de la Pachamama, la Madre Tierra, y su esposa, la Qoya colocaba su semilla. De este modo el tubérculo oscuro, que nació en canteras subterráneas, amó las manos que lo acunaban en el surco y llenó su sueño salvaje con su canto. Sin los altiplanenses o los Ayar su destino hubiera sido otro.
La tradición oral incluye a la papa en el buen trato que se debe dar a los alimentos. Ellos sienten si los quieren y si son maltratados suben al Hanaq Pacha para quejarse a Dios que manda inundaciones y sequías. Los aukillos, espíritus protectores de los animales, vigilan también las chacras de papas.
Parece que el fraile dominico Vicente Valverde entendió su importancia. Propuso al emperador Carlos V, en una carta del 20 de marzo de 1539, que se aplicase diezmos y primicias a sus cosechas para rentas del obispado del Cusco.
La papa fue recibida en Europa como una curiosidad botánica. Los primeros tubérculos enviados a Felipe II en 1566 llegaron de pura casualidad a manos del botánico Carolus Clasius. Este los cultivó en Viena y en Frankfurt como si fueran flores. Otros afirman que fue el monje Jerónimo Cardan quien los sembró por primera vez en Galicia, de donde pasaron a Italia y después a Bélgica con el nombre de "trufas".
Por esos años comenzó a ser cultivada en pequeña escala y con desprecio, como alimento bueno para los chanchos y para los presos. Sus detractores en Alemania aseguraban que causaba lepra, malaria y flatulencias, además de fomentar la lujuria. Los rusos le llamaban "la manzana del diablo" por haber dado origen al vodka, una bebida diabólica.
A Inglaterra llegó en los barcos del corsario sir Francis Drake. Allí dio lugar a un sarcástico comentario de Ludwig Fauerbach. "El hombre es lo que come y el pueblo que consume papas no puede ser conquistador porque produce un letargo desesperante y no un fiero entusiasmo." A pesar de eso fue la salvación de la isla que sufrió de hambruna en 1846.
Poco a poco ganó prestigio. Luis XVI le escribió al farmaceútico Parmentier que la introdujo al país galo, "Francia le agradecerá a Ud. por haber traído pan para los pobres". En Suecia también fue bien acogida y se celebra el Día de la Papa.
Actualmente son pocos los países donde la papa no se cultiva y se encuentra en segundo lugar después del trigo. Según estudios del CIP es un alimento perfecto. Un régimen de leche entera y papas podría dar al ser humano cuanto necesita para vivir. La papa se prepara de mil maneras, desde sancochada con ají molido hasta la deliciosa causa que es un sabroso potaje y hace honor a su nombre, porque viene de una palabra qechwa, kausaq, que significa "lo que da vida." Actualmente tenemos una sobreproducción de papa. Nos conviene exportar. Ojalá los proyectos se concreten.
Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.
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