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MAMA COCA
Según una historia anónima del siglo XVI un sacerdote inka profetizó que un día el hombre blanco convertiría la sagrada coca akulli en instrumento de locura y de muerte. ¡Por desgracia así fue!
En Miraflores contemplo desde la ventana el río automotriz con sus luces rojas, brillando como tizones. Atardece en la Vía Expresa. En el interior de la casa 5884 la cordialidad camina de un lado a otro. Se deja sentir en los pasadizos, en las salas llenas de curiosidades. Los presentes se solidarizan con los hombres de la cordillera para quienes la coca conserva su espíritu puro. En su auditorio Anthony Henman deshace hojitas de coca en la licuadora. Polvillo verde en homenaje al décimo tercer número de la revista Umbral dedicada al Cusco y a la coca. Es un experimento que trajo de Brasil. Menos mal que en los cerros no hay enchufes. ¡Cómo se podría dejar el k'intu o tres hojitas de ofrenda en polvo!. ¡Cómo saber si acaban en punta o en oval para los Apus y las Pachamamas!.
En la revista de ANTARES los dibujos de Rodrigo Núñez Carvallo, presentan la ciudad puma con una sacralidad extraña y conmovedora. Un sentimiento parecido al que inspiran las fotos de la máquina de cajón y fuelle de Martín Chambi. Al caminar por allí no importa el resto del mundo. La globalización se pulveriza ante el magnetismo de sus piedras y su versión en el lápiz genial de Rodrigo, hijo de Cota Carvallo. Su madre fue la autora de un libro inolvidable. "Rutsi, el Pequeño Alucinado".
HIPOLITO UNANUE
Las anotaciones de Hipólito Unánue, del 27 de julio de 1794, transcritas a sus páginas del "Mercurio Peruano", son interesantes. "No hay nación, dice, en cuyas fábulas é historias no se encuentre la memoria de alguna yerba que por alguna calidad recomendable, no mereciese los supremos honores del Apoteosis. Pero parece que á ninguna se le tributaron con más exceso que á la celebre hoja del Perú nombrada Coca." "Los Oráculos no contestaban, y los Agueros eran terribles si el Sacerdote al consultarlos no mascaba la enunciada yerba." Hasta ahora se encuentra el mismo respeto y veneración en los Andes. "Todos en el Perú deberían saber de los rituales de la coca y sus usos medicinales", comenta a su vez Alberto Benavides Ganoza. "La coca remueve la grasa de las arterias, beneficia nuestros pulmones y sentimos más intenso el aire que nos rodea."
EL PAGO A LA TIERRA
La hoja juega un rol primordial en la cultura andina y sin ella no hay ofrenda a la tierra, sea en el inicio del año agrícola o en los ritos propiciatorios del ganado, agrega Alejandro Camino. "Es la más preciada obra del Hacedor", decía el padre Jorge Lira, un sabio sacerdote. "Para mí y para nuestros campesinos sigue siendo la hoja providencial para la salud, para la longevidad. Es, pues, la reina de las plantas."
Investigaciones calificadas de James A. Duke, Timothy Plowman, David Aulik, de la Universidad de Harvard, encuentran en ella una planta cuyo contenido en nutrientes nobles, sobre todo proteicos, es superior al promedio de otras consideradas alimenticias. Su mal uso como estupefaciente por países industrializados, donde el circuito coca-cocaína representa un negocio de alrededor 200 mil millones de dólares, fue advertido cientos de años atrás por el sacerdote andino que mencionamos al inicio de este artículo.
Hay que recuperar el prestigio de la coca. En el Cusco se sirve una taza con té de coca a los recién llegados para prevenir el soroche y que se adapten a la altura. Allá se usa también en los peregrinajes de tipo ritual, en las ofrendas a la tierra y en la herranza del ganado. La coca está muy unida a la religión andina. Sin ella volvería a romperse la conexión de sus habitantes con las fuerzas de la naturaleza y sería una segunda catástrofe desde el siglo XVI.
Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.
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