ATENCION PARA EL CUSCO

Hace unos meses, en una decisión muy honrosa, la Gerencia Departamental de Pronamachcs, que dirige Omar Retiz Hidalgo, propuso al Alcalde Provincial de Huánuco, Enrique Rojas Huamán, declarar área intangible y de protección las laderas de los cerros Marabamba, San Cristóbal y Cabritopampa, que hacen fondo a la ciudad. Su presencia es imponente y los juegos de luz en las distintas horas del día les imprimen cambiantes y bellísimos matices. ¿Cómo sería posible recrearse con la poesía que se desprende de sus cimas y sus flancos si alguna vez autoridades irresponsables decidieran urbanizarlos?. Es necesario preveer y que no haya autorización para que se construyan viviendas en ellos. Un ejemplo que deben seguir las ciudades que ignoran el encanto que se desprende del paisaje natural que las rodea.

Es increíble, pero el Cusco, la ciudad peruana que es tan conocida en el mundo por haber sido capital de los Inkas, se encamina a perder su entorno. Cusco, ciudad de siete colinas como Roma, en un paralelo de grandezas, contempla inerme como se asfixian sus cerros. Es trágico que no tenga voz para gritar su protesta. En los últimos años ha cambiado tanto su telón de fondo que es difícil adivinar, por debajo de las casas, la belleza de sus cerros abuelos. Ya se han perdido Pukin Alto, Pukin Bajo y Piqchu; y el ofensivo oleaje de ladrillos y cemento avanza hacia los otros cerros que caerán abatidos como si fueran cóndores sometidos a la barbarie de alcaldes que venden sus tierras a precios irrisorios.

En un tiempo más nadie podrá recrearse con la vista de sus cerros y el casco histórico de la ciudad habrá perdido la visión de su majestuosa cadena. No se sabe cuánto más se hará contra ella. Actualmente es una ciudad museo de calles con impresionantes muros de piedra, hermosas iglesias, hoteles, restaurantes y tiendas de recuerdos artesanales, que ha tomado inclusive el barrio de San Blas y la calle Choqechaka. El descuido que sufre se advierte hasta en el atrio de la Basílica Catedral, la más espectacular del Perú, que tiene muchas lajas removidas y ya le faltan algunas piezas. En la parte céntrica viven aún muy pocas familias. La mayoría de sus vecinos han tenido que irse a vivir fuera, surgiendo una serie de urbanizaciones, principalmente a lo largo de la Avenida de la Cultura.

Al haberse construído en el área intangible del colosal monumento arqueológico de Saqsaywaman, de murallas con bloques ciclópeos que hicieron decir a los cronistas españoles que parecía obra del demonio, el Instituto Regional de Cultura está tratando de intervenir. Es de desear que logre liberarlo, aunque ya se ha hecho bastante daño al estanque de factura inka donde afluían las aguas que surtían el sector que formaba la cabeza del puma totémico. El diseño que le dio el Inka Pachakuteq para que la ciudad fuera venerada por su sacralidad.

Q'enqo, el templo que podía ser la famosa Mantukalla según el arqueólogo Manuel Chávez Ballón, también comienza a sentirse apretado por las casas que se ocultan detrás de un ralo bosquezuelo. Sería importante que el bosque que queda al frente del grupo, pasando la carretera a Tanpumachay, fuera donado por la empresa que lo ha conservado hasta ahora con buen temperamento como área verde, para que no corra el peligro de ser talado y ocupado.

No se sabe qué pensará la UNESCO. La rotura de la aguja del Intiwaytana de Machupiqchu, la octava maravilla del mundo, ha quedado prácticamente en nada. Ahora el asunto va con el colosal monumento pétreo que es único en la Ciudad Emperadora. ¿De qué le sirve al Cusco haber sido declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad si no es respetada?. De seguirse modificando puede perder esa condición y los turistas no sentirán la emoción que despierta al verla. En otros países del mundo se cuida de que no se toque una puerta, una ventana, un pasaje, porque es parte de su vitrina. Hay que recurrir a los amigos y admiradores que tiene en el mundo para que la defiendan.

Esta es una campaña cívica con los textos de Alfonsina Barrionuevo.









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