"Nuevo material sobre Guaman Poma y Murúa"
EL PRIMER CRONISTA ANDINO DEL PERU


La conservación de valiosos manuscritos del siglo XVI en Inglaterra ha permitido que el Perú tenga nuevas luces sobre la importancia de Guaman Poma, un extraño cronista de poncho y ojotas que escribe sobre los Inkas. Por esos años trata el mismo tema un fraile escritor. El parecido en sus escritos provoca polémicas. La verdad surge 400 años después gracias a ese material.

En el ring donde se enfrentan Guaman Poma y Martín de Murúa el árbitro es Juan Ossio, con un árbol genealógico que arranca de Milán. En la rama peruana su abuelo apoyó a Cáceres y luchó por el regreso de Tacna, Arica y Tarapacá. En su casa de Miraflores, comparten casi la mitad de su vida, Guaman Poma, primer periodista peruano, primer dibujante, primer crítico, etc., y el mercedario español. "Uno y otro tienen puntos de contacto y de rechazo", dice el historiador antropólogo.

Su electrizante "amistad" con ambos personajes comenzó al investigar a Guaman Poma para una tesis en la Universidad de Oslo. Ese hilo lo condujo a Martín de Murúa. ¿Hubo plagio entre ellos?. Si fuera así, cómo se explica el dibujo de Guaman Poma donde el fraile golpea a una mujer que teje, menciones y críticas picantes. El estudioso leyó primero un manuscrito de Murúa publicado por Loyola en 1946. En seguida, otro que descubrió el profesor Ballesteros en la biblioteca del duque de Wellington, en Inglaterra, con 37 acuarelas, y que sacó en blanco y negro en 1964. Muchos rasgos eran semejantes a los dibujos de Guaman Poma. Pasó el tiempo y Ossio logró un triunfo al fotografiarlas en color.

En Lima decidió hacer su tesis doctoral estudiando las comunidades de los rukanas y andamarkas donde vivió Guaman Poma. En esa pesquisa encontró una ficha con una antigua oferta de venta de un manuscrito desconocido de Murúa. En la propuesta había dos fotografías en blanco y negro de nuevos dibujos y una relación de los capítulos del manuscrito Loyola. El valor del hallazgo estaba en el indicio de ese documento, el escrito original.

A Ossio le tomó unos 25 años encontrarlo. Por los años 80 identificó al propietario. Galvin, un celoso irlandés, que guardaba la valiosa crónica bajo siete llaves. En 1988 ubicó a la familia con ayuda del embajador Shakespeare. Viajó a Liverpool y el hijo le llevó la descripción del inquietante manuscrito. En 1996, cuando asistió a una conferencia de la Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos, vio por fin el documento, lo fotografió, lo grabó en video y dio la primicia de su descubrimiento.

Al comparar el manuscrito del irlandés y el de Loyola encontró que era una versión fidedigna, con pocos errores, algunos detalles y notas marginales en los dibujos. El manuscrito original de Dublin es de 1590, con 112 láminas a color. El 80% presenta el estilo de los dibujos de Guaman Poma. En el cotejo de ambas crónicas, con el linguista José Cárdenas, descubrió que Murúa copió a cantidad de cronistas, utilizó sin reparo material de Polo de Ondegardo, y una información oral similar a la que manejó Guaman Poma. Se aprecia una relación estrecha entre los dos y da la impresión de que el taller de dibujantes que tuvo Guaman Poma con su familia le hizo parte del texto y los dibujos a color. Sólo un 20% de fueron suyos, los retratos de los Inkas y algunos de las Qoyas.

Pese a ello Ossio encuentra gran sensibilidad estética en el fraile escritor. Sus juicios sobre los nativos son negativos y los trata de idólatras, pero en conjunto admira la obra de sus antepasados y sus tradiciones orales. Dedica numerosas páginas a las leyendas, como el romance del pastor Aqoytrapa y Chukillanto, la virgen del Sol; y se recrea libidinosamente diciendo que aquellas paseaban desnudas. Sin embargo, es notable su versión de la sociedad andina. Escribió de 1590 a 1600. Insatisfecho convirtió su obra en un borrador para terminar en 1613 un manucristo más elegante, más refinado.

Paralelamente Guaman Poma escribió el suyo y lo terminó en 1615, después de 30 años. Su relación fue cordial hasta principios del siglo XVII. En 1596 hasta redactó dos cartas, haciéndose pasar por kurakas que recomendaban la publicación de su obra. En 1604 surgen desaveniencias entre ellos y lo denuncia de maltratar a los indios, quejándose también de haberle robado a su mujer.

El antropólogo tiene preferencia por el cronista andino, "desde su pintoresco y difícil qechuañol". "Estoy escribiendo un libro sobre Guaman Poma que tendrá información sobre Murúa", concluye. "Pero mi tema central es Guaman Poma que ha sido mi lazarillo, el personaje que me condujo por el mundo andino de entonces y que me ha permitido comprender el mundo andino de hoy. Murúa me interesa en la medida que me ayuda a esclarecer cosas de Guaman Poma."

Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.









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