De camino a Cañete nada mejor que salir temprano y detenerse en la carretera para un desayuno de tamales y chicharrón que renueve las energías para continuar con el viaje. Unas cuántas horas son suficientes para estar fuera de Lima y encontrarnos bajo el cielo celestito, con ráfagas de un viento frío, blanco y acogedor.
El paisaje promete montañas que se despiertan sobre la vegetación, vacas y unos cuantos caballos que siguen libres en el pasto. El campo se va abriendo, entramos unos kilómetros más y aparecen las primeras piedras reposando sobre el río. Parece un viaje al centro de una tierra lejana donde al llegar otra vez el campo se convierte en algo aún más hermoso.
Lunahuaná nos da una cálida bienvenida. El sol y unos cuantos mosquitos invisibles nos acompañan en el camino hacia la casa de nuestro amigo Víctor Zapata, el productor y fundador de Pisco Zapata, una leyenda del pisco puro. Conversamos con él y nos cuenta aspectos desconocidos de su trabajo que tienen que ver con el proceso creativo del Pisco y el crecimiento que ha tenido su consumo aquí y en países tan lejanos como la vieja Holanda, desde donde llegó un visitante hace unos días para llevarse algunas botellas de regreso.
Detenerse en esta parte del camino para compartir un delicioso Pisco Sour es parte de conocer la cultura de Cañete, un pueblo solitario pero al mismo tiempo lleno de aventuras para ofrecer a gente de todas partes del mundo.
De aquí nos fuimos a la plaza central, donde nos encontramos con el Alcalde de Lunahuaná Ovidio Espinoza , quien nos habló más sobre este nueva edición del Festival del Camarón y varias otras actividades que se están preparando en la zona, que definitivamente contribuyen con la reconstrucción de los pueblos, la conservación y una nueva conciencia cultural más responsable.
Lunahuaná y el pisco son líderes del microclima, camarón y canotaje son sinónimos de experiencias que no se olvidan en este lado del río. A pesar de ello la población sigue un poco resentida con la Minera San Martín, la cual tiene que asumir y reparar – en caso que sea posible – los futuros daños ambientales que puede ocasionar.