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IGLESIAS QUE CUIDAR
Hoy dirigimos nuestra mirada a las iglesias del valle del Colca, Arequipa. Algunas tienen un diseño tan original, además del sillar engalanado con el tallado, que merecen un tratamiento por lo menos anual para su conservación. La extraña forma que tienen los confesionarios de algunas, por ejemplo, provocan una sonrisa. Las devotas de los siglos pasados no necesitaban embolsarse para no ser reconocidas cuando iban a confesar sus pecadillos. Blancos muros apegados a un lado y otro del confesonario les permitían entrar sin ser vistas, protegiendo su identidad. Sugestiva atracción guardada en la memoria del tiempo en uno de los más hermosos circuitos del departamento.
El viaje a la región del Colca, uno de los más profundos del Perú, es sugestivo. Se sale de Arequipa y a menos de dos horas, rodeando el Misti envuelto en un chal de niebla, se pasa por Pampa Cañaguas y la Reserva de Aguada Blanca, donde las vikuñas se acercan curiosas y posan para las fotografías. Desde el tren de Perú Rail, que va a Puno, también se puede admirar los gráciles camélidos y si hay suerte ver grupos de graciosas pariwanas.
Seguimos rodando y desde el abra, frente a un monumental bosque de rocas, contemplamos Chivay en una gran panorámica. Andenerías sembradas de verde, cerros que tocan el cielo y al fondo, techos que brillan como espejos. Al ingreso, el monumento del cóndor es una tarjeta de bienvenida. Al día siguiente veremos el famoso cañón donde hacen canotaje los más intrépidos. Hay un alojamiento municipal y otros, donde sirven el típico mate de coca para prevenir el soroche. Una sopa y un guiso son suficientes para el primer día.
La plaza es grande con arcos cuadrados. La iglesia imponente, pero el amor al cemento afea su fachada que fue de sillar. Este tipo de acciones son los que se deben evitar. Frente al mercado se puede tomar combis para Cabanaconde y Coporaque. Por allí están las costureras que confeccionan los tradicionales trajes del Colca. Bordan con una rapidez asombrosa blusas, chalecos, fajas, polleras y sombreros, en una máquina de coser a pedal. Primero diseñan flores, pájaros y peces y luego los rellenan con hilos de color.
MAMA YAQCHI
En Coporaque, donde según la leyenda el Inka Mayta Qhapaq mandó hacer un palacio de cobre para Mama Yaqchi, la doncella kollagua que tomó por esposa, se encuentra otra de las bellas iglkesias del Colca. La iglesia de Santiago Apóstol, 1565, tiene una fachada de sillar con arquerías a manera de balcón. En el arco quedan rostros de angelitos sonrientes. En el valle hay 16 iglesias de sillar y son robustas, con tallas y muros pintados. En una época de fervor movilizaron a cientos de canteros, tallistas y escultores. Durante siglos concurrieron miles de fieles de los lugares cercanos para asistir a misas, novenarios y fiestas patronales.
Yanque, que lleva el nombre de los señores de su comarca, es otro pueblo de visitaba obligada. Los arrieros salian de allí con vinos y aguardientes para Cusco y el Alto Perú. La fachada es de 1560 y semeja el oleaje de un río turbulento con relieves labrados, cornisas, medias columnas, pilastras con flores, imágenes, frutas, follaje, rosetones, querubines. En el medio aparece la figura ecuestre del obispo Antonio de León que la reconstruyó. El prelado caminaba su doctrina en 1680 a pie y lomo de mula. La fachada lateral que da a la plaza mezcla imágenes de santos y santas, sirenas, dragones, leones y una media luna. El piso de sus atrios es de guijarros de colores.
CRUZ CONDOR
Los paisajes se suceden y es recomendable llegar temprano a Cruz Cóndor para ver las poderosas aves planeando sobre los cerros. Su ambiente está dividido. En el primero los cóndores, en el segundo las águilas y en el tercero los halcones. Pero, el cóndor se reserva la primacía para comer. Cruzando un túnel de roca se encuentran tumbas aéreas profanadas y antiquísimas pinturas rupestres. El valle se va estrechando y al frente se distingue el imponente cañón. Lo cruza un puente colgante que lleva a varias comunidades. En los pueblos que siguen, Maca, Pinchollo, Cabanaconde, las iglesias son un buen atractivo. Tomando un tour en Chivay los encargados las abren y podrán ver obras culturales ocultas, aunque necesitan iluminación y mantenimiento.
Los trajes tradicionales que usan las mujeres son los más bordados del Perú. Un ojo experto advierte las diferencias según su procedencia. En Chivay sombrero de copa con rosetón y polleras de colores; más abajo, sombrero de paño semibordado y el traje más austero; en Cabanaconde visten de negro con sombrero totalmente bordado. En este pueblo termina el recorrido. Su plaza conserva el encanto de tiempos añejos y las cámaras fotográficas no dejan de disparar.
Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.
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