LOS FAMOSOS LIENZOS CUSQUEÑOS

Los estudiosos mencionan que en el Cusco existió "una casa imperial con pinturas" llamada Poqenkancha. Existe una palabra qechwa, qelqereq, que puede significar "el que escribe" y también "el que pinta". En ese museo iconográfico, que fue quemado por los soldados de Francisco Pizarro en el siglo XVI, estaban relatadas en telas, tablas y murales la historia y hazañas de los señores Inkas, dice Jesús Lambarry. Los pintores del Poqenkancha son los antecesores de la gran Escuela Cusqueña de Pïntura que floreció después en el Perú.
Las nuevas pinturas se hicieron a base de grabados religiosos que llegaron de Occidente y al principío se usaron técnicas cusqueñas según las investigaciones de Teófilo Benavente. Los pintores descendientes de las panakas inkas y de los otros señoríos cusqueños emplearon el kunpi y la bayeta como lienzos. Su preparación fue hecha con afirmantes vegetales y otros materiales, y utilizaron como pintura las tierras y óxidos que conocían. Benavente identificó a 52 que eran cusqueños de sangre noble; 99 con mezcla de linaje occidental y 12 europeos que llegaron al Perú entre 1575 y 1674.
Estos maestros, como se deduce de los numerosos contratos que firmaron con conventos, monasterios, parroquias y particulares, trabajaron sin darse descanso. En unos 250 años hicieron miles de cuadros en sus talleres de la ciudad imperial, de donde salían con diversos destinos. Sus pinturas, que a veces son series completas de la vida de Cristo y de santas y santos, ocuparon a cientos de aprendices que se encargaban de la parte secundaria, terminar trajes, ambientes y fondos.
El afán de ciertos coleccionistas de poseer estas obras artísticas ha dado lugar a robos en las últimas décadas, sobre todo en las iglesias.
Los niños y en general los estudiantes de todo el país deben conocer su gran valor. Esas pinturas que fueron hechas con muestras de grabados y luego la intervención de artistas extranjeros como los hermanos Bernardo Bitti, Juan Mosquera, Pedro de Vargas y otros, que estuvieron en el Cusco, muestran la forma como nuestros pintores trataron temas religiosos que no conocían. Los angelitos, "niños que están en el aire", se agarran de las cortinas, o están de pie sobre cojines. Las Vírgenes están a veces sobre lunas invertidas en la posición del cuarto menguante. El Niño Dios juega con pajaritos propios del Ande, etc. Los detalles corresponden a una mentalidad diferente que se adaptó con genialidad a las nuevas creencias. En otras ciudades, Lima, Ayacucho, Junín, Cajamarca, también existieron pintores con distintos estilos. Hay que cuidar las pinturas que tenemos en cada pueblo, en cada ciudad. Son la obra de nuestros antepasados y pertenecen al patrimonio de la Iglesia y de todos los peruanos.








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