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VIRGEN PIDE SALVAR SU CASA
Si la Virgen de Cocharcas, Apurímac, pudiera bajar de su altar iría por los caminos polvorientos pidiendo una limosna para salvar su iglesia. Ya no tiene al animoso Sebastián Quimichi, descendiente de un kuraka llamado Chukisulka, de la parcialidad de los cajamarcas, quien a fines del siglo XVI fue curado por la hermosa Señora. Su mano derecha había quedado paralizada por un accidente y le devolvió la mnovlidad en Copacabana. En agradecimiento al favor recibido recorrió innumerables localidades para llevarla a su pueblo y edificarle una capilla donde pudiera derramar sus gracias a los necesitados. En su afán no se arredró en presentarse a obispos, corregidores y nobles señores demandando su aporte. Ahora, como es polvo le toca a Ella hacer un peregrinaje similar para restaurar su Basílica.
Pero, la Virgen aunque celestial es sólo una imagen de pasta, y para ayudarla se ha formado un comité integrado por la Municipalidad del distrito de Cocharcas, el Centro Progresista del Distrito de Cocharcas y el Comité Andahuaylas Pro- Reconstrucción del Santuario. El resultado ha sido un informe de evaluación realizado en 1998 por los arquitectos Armando Arteaga, Guillermo Mejía y Alejandro Enríquez, el ingeniero Guillermo Mejía y la bachiller en historia Marcela Cornejo.
Las imágenes de la Candelaria, del Rosario, del Cristo resucitado, San Juan Bautista, San José, el Cristo de la Columna, Jesús Nazareno, San Francisco de Asís, San Andrés, San Antonio de Padua, Santa Verónica, Santa Teresa, San Antonio de Padua, San Miguel Arcangel, San Gabriel, Cristo Crucificado, el Niño de Reyes, el Crucificado, la Madre Dolorosa, San Juan, San Pedro, Santa Rosa están mochos. Ya les falta un dedo, dos y hasta tres de las manos o están mancos porque han perdido la mano y hasta un brazo. Pasa lo mismo con sus pies sin uno o más dedos o están cojos. Sus rostros manchados y contusos parecen haber salido de un ring. No están mejor los cuadros, cuarteados, con manchas y empolvados. Un desastre.
Sin embargo, su estructura es lo más preocupante, porque si la casa se les cae no quedará nada..Construída en 1623 sufre los achaques del tiempo. Sus siglos de esplendor acabaron y necesita recuperar su prestancia. La fachada hay que restaurarla. No sólo está deteriorada sino que le quitaron flores o ángeles de piedra de su exhuberante ornamentacion y rellenaron los espacios vacíos con cemento y cal dejándola desfigurada. Las torres tienen problemas de fisuras en las cuatro paredes. El tejado en mal estado deja filtrar la lluvia ocasionando las goteras que han estado dañando los altares, las imágenes y las pinturas.
En el interior el bautisterio que sirve depósito tiene varias grietas. Las fisuras se notan también en las capillas y en algunos paños de sus muros que fueron en su totalidad de calicanto y ahora muestran partes de cemento tarrajeadas de cualquier manera por los anónimos irresponsables que se han llevado las piedras. El piso así mismo ha sido embaldosado con ladrillos diferentes a los originales que eran de lujo, vidriados, de los cuales quedan algunos. Hasta las puertas y vanos de la sacristía y otros han sido modificadas.
Se advierte, dice el informe, que se ha hecho una anterior restauración sin cuidado, colocando sobre el techo original una cubierta de tejas andinas que disturban su lenguaje arquitectonico. Los problemas que presenta y padece el santuario son graves y el comité espera realizar muchas acciones y actividades que apoyen el proceso de una recuperación bien hecha. Hay mucho por hacer. El pueblo tambien ha cambiado. Se han modificado algunos espacios y se han hecho nuevas construcciones. En algunas tiendas y casas se ha cambiado los techos de tejas por los de calaminas en desmedro de la éstetica urbana.
Santiago Quimichi, el hombre que realizó un sueño monumental, peregrinar hasta Copacabana para buscar la cura divina de su mano por la Virgen de ese santuario, obtener una copia sin poseer una peseta, buscar más recursos para construirle una iglesia en Cocharcas, su tierra, reposa en el piso de la capilla de la Penitenciaría. En su lápida dice que este humilde cristiano, quien había nacido en 1575, llevó a la Virgen de lejanas tierras.
Gracias a él la Reina del Cielo se enseñoreó a 3,030 m.s.n.m., en la mitad de la bajada al río Pampas,.pradera donde vivieron tres tribus chankas, antawaylla, aimarapata chikmo y uranmarka, que al ser vencidos por los Inkas huyeron hacia la selva alta del norte peruano. Huellas de existencia quedan en un sitio llamado Pajairanra. Uno de sus ayllus fue Cocharcas donde está la iglesia. Antes de la reforma agraria la Virgen era dueña de diecisiete inmuebles y haciendas. Hoy se tendrá que recurrir a donaciones en el extranjero.
Los profesionales detallan los trabajos a realizar para que recobre su grandeza. Restaurar su fachada origjnal, resanar los muros, mandar tallar las piezas liticas arrancadas, salvar las torres y campanarios, devolver a los ventanales las lajas de alabastro que permitian el paso de la luz, buscar materiales para el piso, hacer drenajes externos para el tiempo de lluvias, retirar añadidos que disturban el interior del santuario, renovar la casa cural, empedrar la plaza y dotarle de áreas verdes. Se tendrán que hacer grandes esfuerzos para que vuelva a ser lo que fue. Una joya arquitectónica que impulsó la fe de un hombre en el siglo XVII. Lo que puede hacer la fe.
Esta es una campaña cívica con los textos de Alfonsina Barrionuevo.
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