El camino sube en curvas cerradas y se encuentra atravesando el río Zurria, ahora 200 metros encima siguen por un puente natural, que en realidad es un cerro de roca, para llegar al
pueblo de Cochapata.
El farallón que deja el río Zurria tiene una vista espectacular, luego de haber atravesado Cochapata queda bajo los terrenos llamdos Jaria.
La salida del río Zurria al Marañón crea el espectacular sitio llamado Anglae. Farallones verticales por ambos lados y un ruido de una caída de agua que silencia los pensamientos y aviva la imaginación.
Esa hendidura geográfica, 300 metros debajo de Cochapata, es completamente tropical, hay hasta palmeras e insectos abundantes.
Para bajar al Río Marañón encontrarás una estrecha carretera, mantenida más con cariño que con tecnología, con una bajada estrepitosa, curvas cerradas y pronunciadas pendientes.
El Marañón se presenta más sereno e inmenso. El Colca es una pequeñez frente a esto. El cañón del Marañón se extiende hacia el norte por 1000 kilómetros, sus afluentes provienen de la cordillera Huaywash y de la vertiente oriental de cordillera Huascarán.
Cientos de pequeños afluentes como el río Zurria incrementan su caudal. El extremo norte corta en el pongo de Manseriche a la cordillera oriental y baja al llano amazónico para unirse al río Ucayali y formar el gran río Amazonas.
Desde las primeras curvas de la carretera Morca–Cochapata se ven tramos de la Serpiente de Oro, como llamó Ciro Alegría al Río Marañón, recorriéndolo de sur a norte.
Continúa la carretera con curvas cerradas y empinados tramos hasta que aparece el Túnel. Para ver este tipo de cosas en Europa tendrían que pagar 70 dólares, para ingresar a un lugar que se llama Disneylandia, aquí en cambio todo es natural, es increíble y mucho más emocionante.
El paisaje es múltiple desde este lugar, tienen al fondo el Marañón, atrás los farallones de Jaria, abajo un precipicio de 300 metros vertical.
Un camino zigzagueante te conducirá hacia la boca de un túnel. Cada cierto tramo encontrarás una ventana donde divisas un escalofriante precipicio rumbo al río. Si continúas por el túnel (unos 300 metros aprox.) sales a otra serie de curvas y pendientes que te llevarán a las insospechadas orillas del mismísimo Marañón.