El último puente colgante incaico conocido como Queswachaca, en la provincia de Canas, de casi cinco siglos, fue reconstruido por integrantes de las comunidades ancestrales del Cusco a base de grandes sogas fabricadas con la paja que crece en la puna. La comunidad se encuentra sobre los 3720 metros de altura, y el puente pasa por encima del río Apurímac.
Los encargados de renovar la colosal muestra Inca son los miembros de las comunidades campesinas de Quehue y Collana, de la nación indígena Canas, que según datos históricas fue una comunidad fiel, súbdita y aliada de los incas.
Según la tradición oral, estas comunidades recibieron el mandato de reconstruir el puente una vez por año del propio inca Pachacútec. El alcalde distrital de Quehue, Hilario Callo, en esta faena participaron mil 500 campesinos, conocedores de las técnicas de trenzado de las sogas a base de paja, quienes trabajaron por tres días seguidos luego de realizar una ceremonia ritual de agradecimiento a la tierra.
Al finalizar el trabajo, se llevó a cabo un festival campesino en el cual participaron decenas de bailarines de conjuntos musicales de la zona, a los que se sumaron decenas de turistas, la mayoría europeos.