En tiempos de descubridores aventureros que van ganando protagonismo en las salas de cine, nos enteramos que esta estirpe aún existe en la vida real.
Los Petroglifos de Pusharo fueron mencionados por primera vez por el misionero dominico Vicente de Centiagoya en 1921. Thierry Jamin, es un arqueólogo y explorador francés, "peruano de corazón", como él mismo dice, que se ha entregado desde hace más de siete años al estudio de los Petroglifos de Pusharo, una serie de grabados y dibujos en piedra que según Jamin demostrarían la presencia de los Incas en la Amazonía. Todo un descubrimiento...
El arqueológo y su equipo se han dedicado a descifrar los petroglifos que serían algo así como un "mapa geográfico memoria" que detalla el sitio de numerosos restos arqueológicos repartidos en el Tahuantinsuyo y, en este caso del Antisuyo, por lo que Jamin presume estos dibujos guardan los secretos de la localización del legendario Paititi, en una zona cercana al Parque Nacional del Manu, en Madre de Dios.
Este descubrimento es de singular importancia pues para el arqueólogo francés estos son los primeros geoglifos amazónicos. Los petroglifos de Pusharo tienen rastros de una antigua escritura que podrían constituir la "piedra de Roseta" de la civilización inca... Por eso, él y su equipo se preparan para salir en unos días rumbo a Mameria en busca de una ciudad perdida que podría ser el Paititi, en una expedición denominada Antisuyo 2008 para entregarse a la búsqueda de la reina de las ciudades perdidas, buscada por cientos de aventureros y arqueólogos.
Como Jamin lo anuncia, la campaña Antisuyo 2008 promete su lote de dificultades y sorpresas.