Miércoles, 31 de Enero de 2007
Cancún inolvidable
Leslie Stewart, famosa actriz de la pantalla chica, hizo un alto en su recargada agenda para compartir con Terra lo mejor de su maravilloso viaje al enigmático país del norte, México.
Leslie Stewart y su hija
Leslie Stewart y su hijo
La playa del Carmen fue testigo de las travesuras de Leslie y sus pequeños, quienes no dudaron un segundo en bucear en ese mar color esmeralda, nadaron también con los delfines e incluso le dieron de comer a los tiburones del acuario.
Julio, fiestas patrias, mes de vacaciones para algunos y Leslie no fue la excepción. Siete personas decidieron emprender un viaje a México. Una camioneta partió desde México D.F. rumbo a las playas de Cancún, llevando un televisor y películas para ver durante el viaje. Querían hacer de estas vacaciones, momentos inolvidables.
En este retrato divertido de arena, sol y mar, estaban Leslie y sus tres hijos, una amiga, su hija y un amigo más. Cuando llegaron a México se quedaron en el Distrito Federal por unos cinco días en los que se deleitaron con lo mejor de su gastronomía, aunque sería muy difícil compararla, en opinión de Leslie, con la nuestra.
Arribaron a Puerto Madero después de 18 horas de ruta en camioneta desde la ciudad de México, estaban cansados pero afortunadamente pudieron alquilar una casa frente al mar, en la que descansaron y estuvieron por unos tres días donde disfrutaron del verano tropical y la calidez de su gente.
Pasados los tres días, todos partieron rumbo a la playa del Carmen, la arena blanca de la bahía aún los aguardaba para reencontrarse en un romance de aventuras. Acuarios, ruinas y un paisaje espectacular iban apoderándose cada vez más de estos siete tripulantes a bordo de una camioneta.
La playa del Carmen fue testigo de las travesuras de Leslie y sus pequeños, quienes no dudaron un segundo en bucear en ese mar color esmeralda, nadaron también con los delfines e incluso le dieron de comer a los tiburones del acuario.
La atmósfera ecológica era única, el cielo limpio y puro. Estaban relajados, tranquilos y felices. Las personas allí eran amigables, cariñosas y bastante cuidadosas con su medio ambiente, eso es lo que según Leslie caracteriza a México.
Los últimos días del viaje los pasaron en Cancún, una de las playas más conocidas de México, aparte de Acapulco, y que se distingue por ser un paraíso natural ubicado en la zona de mesoamérica, bordeando el mar del Caribe.
Las noches no se hicieron esperar, Leslie también las hizo suyas en las discotecas más famosas de la localidad. La vida nocturna de Cancún es activa y para todos sus visitantes no es ninguna novedad que en este lugar siempre se vive de fiesta.
Lo anecdótico de esta aventura fue que el hijo menor de Leslie se extravió horas antes de partir de Cancún. Leslie estaba desesperada, ella y su amiga cargaban las maletas y a su vez buscaban al pequeño.
En el aeropuerto había un ambiente de tensión, una madre preocupada por su hijo perdido, miles de miradas, de voces, de personas y ningún rastro de él. Ahora ya no eran siete como al inicio, el amigo de Leslie había decidido quedarse y disfrutar unos días más del relajante paisaje mexicano.
Entonces solo eran dos madres y tres niños ;y uno, extraviado. La desesperación se apoderó de Leslie, hasta que un hombre se le acercó y le dijo que había un niño cerca del área de equipaje que estaba jugando con las maletas.
El pequeño ¿chinito¿ como lo llamaron los trabajadores del aeropuerto, se encontraba sano y salvo jugando con el equipaje sin imaginarse siquiera el susto por el que había pasado mamá Leslie. Un suspiro de alivio, el viaje de regreso a casa los esperaba.
Texto: Sara Apaza
Universidad de San Martín de Porres. Facultad de Ciencias de la Comunicación