Empezamos desde este punto nuestra caminata, divisando el horizonte nos damos cuenta que la exigencia no es mucha y que el tramo es a su vez placentero, nuestra primera parada la hacemos para observar la Cabeza de Toro, una extraña formación rocosa modelada por el viento y la humedad, rodeada de musgo y líquenes lo que garantizan que nos hallamos en una zona libre de contaminación.
Continuamos con nuestro recorrido y llagamos a otra formación rocosa llamada Cabeza de Chivo, lo curioso es que ninguna de estás dos rocas han sido trabajadas por la mano del hombre y solo la naturaleza le dio forma a estas rocas con el viento y la humedad. Seguimos ascendiendo entre elevaciones y divisamos muchas más formaciones rocosas que nos hacen pensar en un circuito muy atractivo, así llegamos hasta la mesa de sacrificio, una superficie plana de piedra donde en la antigüedad solían hacerse ofrendas.
El camino ya ha cambiado casi totalmente y de las arena sin vida nos encontramos en un camino verde, las Lomas de Lúcumo en todo su recorrido nos está mostrando además de sus formaciones rocosas mucha vida silvestre, nos cuentan que por aquí hay pequeños zorros, aguiluchos, una variedad de insectos que sobreviven gracias a la vegetación.
Nos damos el tiempo de contemplar toda esta maravilla y pensar que aun nos encontramos en Lima, lo que dibuja una sonrisa en nuestro pues aun hay mucho por conocer y muy cerca de la ciudad. El retorno lo hacemos rápidamente cargados de fotos y recuerdos lo que nos obliga a regresar en algún momento y claro que lo haremos.
Datos:
Cómo llegar: La ruta a seguir es la Panamericana Sur camino a Lurín, desde aquí nos vamos en una movilidad hasta quebrad verde, todo el camino es sencillo y rápido.
Recomendaciones: Usar ropa ligera y llevar lo necesario para no cargar mucho peso, es importante preservar el medio ambiente, debemos evitar el contaminar este destino, en tus manos está.