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 Turismo




21/09/2006
Antiguos peruanos amaban a sus perros más allá de vida


Un hallazgo arqueológico demostró que los antiguos peruanos amaron a sus perros más allá de la vida ya que los enterraban con privilegios propios de los nobles junto con sus pertenencias en cementerios para humanos.

Los pobladores de la cultura Chiribaya en el valle de Ilo, al sur de Perú, practicaron una costumbre conocida hasta ahora sólo en el antiguo Egipto, la de enterrar a sus mascotas en sus propias tumbas con abrigos y alimentos, dijo a Reuters su descubridora, la antropóloga Sonia Guillén.

"En otras culturas el perro es encontrado como una ofrenda. Aquí tenía su propia tumba y recibía sus propias ofrendas, el entierro consideraba su otra vida, porque en algunos casos lo acompañan de comida, lo envuelven en telas y lo entierran en un cementerio donde también entierran a personas," afirmó Guillén.

Desde el descubrimiento del sitio arqueológico en 1993, se encontraron 43 restos de perros con una antiguedad aproximada de 1.000 años los cuales fueron momificados naturalmente por el clima desértico de la zona.

Luego de varios años de estudios se determinó la importancia de esos animales en la cultura Chiribaya.

El hallazgo de los perros enterrados de Chiribaya revela que el vínculo entre hombre y perro en el mundo andino prehispánico es más rico y complejo de lo que se ha pensado, dijo Guillén.

"Enterrarlo así demuestra un reconocimiento a su aporte. No es simplemente desterrado y desechado, uno reconoce a lo que tiene afecto, a lo que tiene importancia en la vida cotidiana y eventualmente en la vida de una sociedad," afirmó.

*UNA NUEVA RAZA

La renovada atención por estos hallazgos surgió este año en vista de que científicos peruanos amantes de los animales se han propuesto demostrar que los perros enterrados en Ilo serían una nueva raza oriunda de Latinoamérica.

El excelente estado de conservación de los restos momificados ha permitido observar características físicas, como su tipo de patas o el color de su pelo, y compararlos para establecer similitudes con perros que hasta hoy viven en los alrededores de Ilo.

"Pastor Chiribaya" es el nombre con el que los científicos del Centro Mallqui, a cargo de las excavaciones en Ilo, y los especialistas del Kennel Club, una asociación canina mundial, han bautizado al potencial nuevo perro peruano.

El siguiente paso para inscribir a la nueva raza es conseguir su reconocimiento ante la Federación Cinológica Internacional (FCI), principal organización canina mundial.

"El pastor chiribaya tiene un hocico intermedio, pata de liebre, pelo largo, por lo general de color beige, cola erizada, sus orejas no son ni paradas ni echadas. Se asemeja a un golden retriever pequeño," explicó la veterinaria Carol Willbrecht, del Centro Mallqui.

El único can peruano reconocido a nivel mundial es el perro sin pelo, popularmente conocido como "perro chino," pues se creía que llegó al Perú junto con inmigrantes orientales en el siglo XIX. Estudios posteriores demostraron que su presencia se remonta hasta 300 años antes de Cristo.

"Esta raza tiene como característica fundamental la ausencia de pelo en el cuerpo (...) De carácter noble y afectuoso con los de la casa, reservado con los extraños, despierto alerta y guardián," según la página web del Kennel Club Peruano.

*TAREA DIFICIL

Para lograr que el "pastor Chiribaya" sea reconocido como la segunda raza canina peruana por la FCI se deberá contar con un número mínimo de animales que posean caracteristicas similares para elaborar un padrón racial que se presentará como el estándar de la raza, dijo la especialista Consuelo Rubín.

"Esto se envía a la FCI en Bélgica donde el consejo de estándares y jueces da la aprobación en su asamblea general anual," agregó.

Guillén sostiene que los nativos de la cultura Chiribaya realizaron una selección y cruzaron diversas razas hasta conseguir al mejor perro para las labores de pastoreo de llamas, una de sus actividades más desarrolladas.

"Aquí hubo un proceso para generar una raza que se fijó. Los Chiribaya posiblemente seleccionaron, cuidaron y protegieron a este perro," dijo la antropóloga.

La cultura Chiribaya se desarrolló entre los años 900 y 1.400, justo antes del inicio del Imperio de los Incas que se extendió desde el norte de Chile hasta el sur de Ecuador y Colombia.

Los chiribayas tuvieron una economía costera, basada en el uso de recursos marinos, aunque también eran agricultores.

Pero una de sus principales actividades era la ganadería, lo que se ha detectado por las cabezas, patas y orejas de llama -un camélido que vive en los Andes- que han sido halladas como ofrendas recurrentes en sus entierros.

(Con la colaboración de Mariana Bazo)

Reuters