
Este viaje lo hicimos con mi novio aproximadamente hace dos años, de un momento a otro él me propone ir a Iquitos y listo, tomamos la decisión de un día para otro, y llegamos allá y no teníamos dónde quedarnos, no teníamos hotel no teníamos nada, ni sabíamos ni siquiera dónde ir.
Lo primero que hicimos fue consultarle a un taxista, él nos recomendó varios hoteles y albergues que estaban fuera del centro de Iquitos y uno de ellos era el Amazon Rain Forest; fuimos a una agencia de turismo, nos dieron todos los informes y nos quedamos allá un día y medio más o menos.
Inmediatamente tomamos uno de esos botes a motor, los Peque Peque, entramos por el río Momón, lo que más me llamó la atención fue el embarcadero que es una orilla llena de lodo, y para subir al bote tienes que trepar y te enlodas todo, hay gente que ya va preparada y va en slaps, en hojotas.
Y bueno de ahí el viaje duró 50 minutos hasta el albergue, lo que me sorprendió del lugar fue que todos los bunwgalos estaban suspendidos en palos, tienen que estar en alto porque ciertos meses del año se inunda todo por las lluvias. Pero lo gracioso es que muchos de estos bunwgalos están en declive, entonces cuando tú entras a la cabaña estás caminando como cangrejo, para un costado.
No tienes energía eléctrica, hay grupo electrógeno a partir de cierta hora, tienes que estar con lamparitas dentro del cuarto, hay mosquiteros, te encuentras con una serie de incomodidades para algunos, que para otros es parte de la aventura.
Al día siguiente, era domingo y salimos a dar un paseo, lo bonito es que había gente jugando fútbol, mujeres conversando y niños jugando, me pareció el paraíso. Había un ambiente de relax y de pasarla bien y además era un sitio lleno naturaleza, todo era verde, todo estaba lleno de árboles y de repente veías uno de estos árboles y los veías llenos de fruta.
Ves tanta felicidad a pesar de tanta carencia material que puedan tener, definitivamente necesitan ayuda. En ese momento si hubiera estado preparada habría llevado cosas para regalar.
De ahí fuimos a pescar, aunque yo sólo pesqué un pececito dorado, pero lo terminé devolviendo al agua porque me dio pena. Después de eso fuimos a visitar un zoológico. Lo interesante de este lugar eran los osos perezosos, luego estaban los monos que eran unas lapas no te dejaban nunca.
Una cosa curiosa que pasó en el zoológico fue que a una de las turistas le pusieron una boa en el cuello para tomarse una fotos, cuando terminó se sacó la boa del cuello y la tiró al piso, inmediatamente la dueña la recogió y se empezó a lamentar, después nos contó que a esa boa cuando la tiraban al piso no quería comer, como que se deprimía..
Luego de ver el zoológico nos fuimos a ver a los Boras, fue interesante porque hay una conciencia de generar turismo para su beneficio, ellos te van contando la historia de los Boras en la corteza de un tronco cortado con marcas. Te enseñan sus artesanías y sus bailes, sea dicho de paso nos hicieron bailar, claro que no bailamos nada.
En la noche que regresamos al albergue nos fuimos a un mirador que hay ahí, está sobre todo el manto de árboles y escuchas el sonido de los animales e insectos, da un poco de miedo si no estás acostumbrado pero es algo realmente hermoso.
Entre las comidas que me gustaron están el pez dorado y el tacacho, eso sí harta grasa. Los tragos que probé, fueron el RC, 7 raíces y un jugo de piña que lo hacían chantándola piña porque como dije no había luz eléctrica, pero que estaba buenazo.
Yo recomiendo mucho Iquitos, encuentras distintos tipos de culturas. Ahora, para el que va a viajar ahí recomiendo llevar repelente, hojotas para poder caminar en el lodo, gorra, ropa ligera, linterna, lentes oscuros, y ropa para niños y útiles escolares para llevarlos a los sectores más pobres.
Luis Espadin Barba
Universidad de San Martín de Porres Facultad de Ciencias de la Comunicación
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