Cerca del final de 2002, Brandon Flowers había sido tachado para integrar un grupo synth-pop llamado Blush Response, el joven cantante se sentía desilusionado y profundamente deprimido luego de esta noticia, pero tenía muy claro que quería tener una banda de rock imponente luego de ver a Oasis en vivo en su ciudad natal.
Fue el aviso de un diario, en donde se solicitaban nuevos músicos y que mencionaba a la banda de Manchester como principal influencia, entre otros grupos de esa generación, el que llamó la atención de Brendan, quien respondió al llamado de Dave Keuning para integrar una nueva formación que buscaba desesperadamente hacerse sentir.
Tomado de un video de New Order, el nombre de la banda no había sido utilizado por nadie hasta ese entonces. Así, The Killers nacían con la única intención de ser tan perfectos como se pudiera y con la finalidad de escribir muchas canciones para las masas con toda la ambición posible. El proyecto inicial había sido encaminado con magistral habilidad empresarial.
Marcados por el éxito desde un inicio
Los cuatro Killers se conocieron paulatinamente. Mientras Brandon compartía sus primeros ensayos con su trabajo como botones en el Gold Coast Hotel, Dave se dedicaba a vender ropa en una tienda de Banana Republic. Los dos primeros miembros de la banda conocieron a Ronnie Vannucci, un fotógrafo y estudiante de percusión, que pasaría a la batería, y finalmente a Mark Stoerner que se dedicaba a la mensajería médica. The Killers estaba formado finalmente.
“Hot Fuss”, el disco debut, estaba constituido por canciones paranoicas sobre celos, desamores, asesinatos y víctimas del Sida, desprendiendo un aroma a rock fino y estilizado, pero que guardaba cierto rencor punk, convirtiéndose así en el secreto mejor guardado de Las Vegas en pocos meses, generando la atención de medios británicos, que siempre husmean en los bares de EEUU.
El sello británico Lizard King los firmó y se establecieron en Inglaterra desde donde empezaron a trabajar su poderío fuera de Estados Unidos. “Un brillante arsenal de melodías (…) Hoy por hoy, pocas bandas suponen una apuesta tan segura como The Killers”, aseguraba la NME sobre las primeras presentaciones que brindaba la banda en ese país.
Influencia musical de las nuevas generaciones
Ya para 2003, luego de ser un éxito comprobado en toda Europa, Island Records los edita para esta parte del mundo, ofreciéndoles una buena gama de posibilidades. Así, en 2006 editan "Sam’s Town" con una apuesta más grande y con la posibilidad de ampliar sus horizontes a nivel mundial gracias a un concepto que recorría lo mejor del “rock americano de carretera” en la onda Bruce Springsteen.
Para esta nueva producción Brandon Flowers se llenó la boca de elogios sobre su nueva placa, diciendo inclusive que “Sam’s Town” debía ser considerado como uno de los mejores discos de los últimos 20 años; sin embargo, la crítica no tuvo compasión con el nuevo disco de los norteamericanos y consideró que el álbum estaba debajo del nivel de su rotundo debut.
Cuatro años más tarde, en 2007, editan un recopilatorio de rarezas y lados B, disco denominado “Sawdust”, contando con invitados de lujo, como las del ícono del rock independiente Lou Reed. Mientras que un año más tarde sale a la venta “Day And Age”, que significó el retorno al pop juguetón convertido en himnos para estadios. La temática glam se explotó al máximo y la banda se dedicó a hablar menos y tocar más, esto ha supuesto que el trabajo haya sido tomado como el fin de la búsqueda del sonido personal del grupo.
Ahora The Killers alista su primera gira sudamericana para finales de año, mientras pasan a colocarse como banda obligada para los que intentan conocer el rock de esta década, y eso que aún esta historia recién escribe sus primeros capítulos.
Arturo Puescas - Terra Stereo