Hace menos de medio año la prensa lo daba por muerto. De pronto, reapareció, anunció nuevo disco y gira, a hacer lo suyo. Anoche, Luis Miguel volvió a demostrar por qué es uno de los mejores “entertainers” que tiene la música hispana, luciéndose más jocoso que nunca (¿no que estaba moribundo?) y entregando un repertorio que balanceó sus nuevas canciones con su extenso repertorio, con el que se metió al bolsillo a todos los que se dieron cita para escucharlo, verlo y sentirlo en el Jockey Club del Perú, donde inició el tour mundial de su homónimo último CD.
Para nadie es un secreto que Luis Miguel es un divo –llegó el martes a Lima y no se le vio ni por casualidad- y como tal puede darse el lujo de cantar al lado del desaparecido Frank Sinatra si así lo desea, así las ganas se le presenten en Lima y varios años después de la muerte de “la voz”; o probar que los rumores de su muerte son parte de un periódico de ayer, jugando con sus fans haciéndoles creer que un sistema mediría los decibeles del lugar, invocando al grito eufórico hasta que un marcador llegara al tope.
Sí, Luis Miguel quiere dejar en claro que está más vivo que nunca y por eso ha roto ese hielo que existía entre él y el público: Ahora se anima a saludar, a hablar sobre lo feliz que se siente cantando otra vez y, especialmente, a tocar físicamente y recibir regalos de sus fans, un grupo que no dejó de cantar y chillar en las más de dos horas de concierto, donde no faltaron ni siquiera las canciones que el cantante grabó cuando era un niño; es decir, entregó un repertorio para los seguidores de todas las generaciones, pero en especial para aquellos “base 3” que lo vieron crecer y convertirse en el artista maduro que es ahora.
Ojo, maduro, pero no aburrido, manteniendo intacta su coquetería sobre el escenario y esa potentísima voz que si bien ya no llega al tono -especialmente en sus canciones más viejas- sigue sorprendiendo por su versatilidad y color, como en “Yo te necesito”, “Labios de miel”, “Mujer de fuego” y “Con tus besos”. Pero, valgan verdades, la noche se encendía cuando el mexicano traía de vuelta los recuerdos del pasado, como el popurrí integrado por “Entrégate”, “La incondicional”, “Un hombre busca una mujer”, “Cuestión de piel” y “Oro de ley”.
- Terra Stereo



















