Etiquetar a Matisyahu como reggae es una injusticia. Uno de los últimos “bichos raros” de la industria musical demostró en Lima que su música traspasa etiquetas y que su mensaje de espiritualidad conlleva muchísima intensidad instrumental. El Lima Green Fest presentó en escena una atractiva propuesta, que mezcló al astro internacional con buenos números locales.
Como La Mente, que confirmó que es la mejor banda de rock nacional de la actualidad. El combo liderado por Ricardo Wiesse y Nicolás Duharte crece con cada presentación y se mantiene como una de las propuestas más atractivas de nuestro medio. Sarcasmo, lenguaje de barrio, y una fusión responsable hacen de esta banda una idea clara en nuestra pobre escena nacional.
El grupo presentó una hora de lo mejor de su repertorio repartido en sus dos discos de estudio. Por su parte, Tierra Sur puso la nota ecológica en un festival que buscaba concientizar al respetable. Girasoles en mano, Pochi Marambio y los suyos hicieron un corto set en el que incluyeron sus joyas más preciadas: “Mi Marimba”, que fue la canción más coreada, y “fumada” de la noche.
La estrella se lució al lado de una competente banda
El cantante norteamericano, acompañado de tres “músicos de lujo”, destrozó el escenario de la Explanada Sur del Monumental. Con un tejido de guitarras que se paseaba por el rock progresivo en su vena más lisérgica y con matices de hard rock de la vieja escuela, y hasta riffs punk al rojo vivo, nos dejó sin aliento y con ganas de oír más.
El artista judío se despachó con todos sus clásicos como “Jerusalén”, “Youth”, “Creation Meditation”, “Exaltation”, “Time Of Your Song”, “One Day”, “Chop Em’ Down” y “King Without a Crown”, entre otros. Canciones que se salieron del CD para convertirse en intensas sesiones de rock poderoso. Y es que el nivel de musicalidad de la banda convenció a los cerca de 3 mil asistentes al festival ecológico.
Matisyahu es un artista en toda la extensión de la palabra, un tipo lleno de ritmo y con un mensaje de libertad que muchos músicos de nuestros días ni siquiera entienden.
Arturo Puescas - Terra Stereo