This Is War - 30 Seconds to Mars


30 Seconds to Mars. Foto: EMI
    EMI, 2009

Una súper producción en sonido y evocaciones épicas definen a esta nueva placa del combo californiano 30 Seconds to Mars, disco que aporta sólo a la confusión ante lo que esta banda pretende conseguir: temas insulsos, coros de niños tratando de envolverte en un mundo oscuro que no provoca más que alguna sonrisa por parte de quienes saben lo que significa un disco conceptual.


Con una base electrónica muy parecida a lo recientemente lanzado por Linkin Park, el disco abre fuegos tras una ambiciosa intro con “Night Of The Hunter”, una secuencia de loops y programaciones que desbordan cuando Jared Leto, el vocalista y talentoso actor, te conduce con sus agresiones vocales. Hasta ahí el universo de la banda resulta atractivo: buenos teclados, ciertas reminiscencias a U2, y letras tentadoramente depresivas, siguiendo claro la línea “emocional core” tan de moda por estos días. Pero las pretensiones caen cuando se les acaban las ideas.

Meter en una coctelera a U2 con The Killers, algo de grunge y rock progresivo no tiene necesariamente que resultar agradable, pero eso pretende la banda de Leto, quien fracasa en el intento. De todos modos hay algunos pasajes interesantes, como “Kings and Queens”, que es una muestra que 30 Seconds to Mars puede hacer canciones atractivas para la radio comercial, cuando su integridad rockera no decae y sostiene el nervio gracias a las adecuadas percusiones y construcciones vocales; o “100 Suns”, una buena canción acústica que aporta calma después de la saturación instrumental.

“This Is War” contiene coros pegajosos, una base de batería y teclados dominante, pero la exageración vocal de Leto resulta irritante por momentos, ya que la estructura vocal es un punto deficiente en cada una de las canciones del grupo. Y es que no siempre los gritos definen a un buen cantante de rock, algo que al parecer no le han dicho al también actor de Hollywood.

"Esta placa no sabe a nada... pero suena a todo"

En “Hurricane” participa Kanye West como invitado, aunque no aporta nada diferencial en el tema. Nuevamente aparece Linkin Park como referencia gracias a las secuencias y a la forma tan histriónica de cantar de Jared Leto, muy parecida a la de Chester Bennington, vocalista de la millonaria banda de new metal. “Closer To The Edge” junto con “Kings and Queens” son lo único salvable del álbum; mientras que “Closer…” es un calco al U2 del “Joshua Tree”.

Para este momento el disco se hace aburrido y redundante: “Search and Destroy” nuevamente evoca a la banda de Bono causando nuevas sospechas sobre sus composiciones, “Stranger in a Strange Land” es una tortura de 7 minutos sin una línea argumental, con secuencias que intentan recordar a unos eclécticos Nine Inch Nails, sencillamente descartable. El cierre es una “oda ambient” sin mayor realce llamada “L490”.

El movimiento emo tiene serias dificultades si no encuentra una banda que le otorgue una personalidad y más aún un sonido característico. Esta placa no sabe a nada y, peor aún, suena a todo. Triste, pero cierto.

Arturo Puescas - Terra Stereo






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