Faltando pocos minutos para las nueve de la noche, la orquesta sinfónica de Lima dejaba sonar los primeros acordes de “Porquoi me reveiller”. La conocida aria de Werther daba paso al ingreso de Juan Diego Flórez. El tenor peruano se reencontraba con su público regalándole, en un comienzo, lo mejor de su repertorio clásico: “El mismo rey del moro”, “Las bodas de Luis Alonso”, entre otras. Es cierto, no éramos muchos los presentes; el estadio Miguel Grau del Callao lucía casi vacío, pero a cada canción le sucedían una serie de aplausos dignos de una verdadera muchedumbre.
Entonces vino el primer regalo de la noche: Juan Diego cantó “La flor de la canela” con esta potencia vocal y emotividad que lo caracterizan.
La siguiente sorpresa vino con Magaly Solier. “Quiero invitar al escenario a una mujer que está dándole muchos éxitos al Perú”, anunciaba Flórez dándole paso a la actriz con el tema “Jayna”.
Luego Juan Diego regresaría a escena –también a pedido de Solier, quien le suplicaba que no la dejará sola- para el que sería el momento cumbre de la noche: el dueto del tema quechua “Citaray”.
La voz de Juan Diego, que sonaba mejor que nunca en el idioma de los incas, opacó por completo a la menuda huantina, y lo mismo ocurriría con sus siguientes invitados: Gianmarco Zignago y Pedro Suárez Vértiz.
Con Gianmarco cantó el tema “O Sole Mio” y con Suárez Vértiz la canción “Nadia”.
Pero la superioridad de Flórez fue más evidente en el tema final, cuando el cuarteto interpretó “Contigo Perú” a manera de homenaje al fallecido Arturo ‘Zambo’ Cavero.
Culminada la canción, un espectáculo de pirotecnia despedía a los pocos asistentes que se arriesgaron por un espectáculo diferente.
“Me siento muy contento de regresar al Perú, mi país, y encontrarlo creciendo y mejorando cada día. Tengo muchos proyectos con esta tierra. Uno de ellos es la orquesta sinfónica de niños y jóvenes. Quiero darle a quien lo necesita un instrumento para luchar en esta vida”, finalizó Flórez.