Había un serio temor que los
Beatles tenían antes de salir a escena y era que la gente les tirara dulces durante sus actuaciones, la marea de golosinas que recibían se debía a que
George Harrison confesara su pasión por los dulces.
Según se ha descubierto en una carta enviada en su día por el propio Harrison a una seguidora de la banda y que se subastará próximamente, el guitarrista y sus compañeros temían que el lanzamiento de estos pequeños pero consistentes dulces les provocara alguna lesión.
"No nos gusta que nos tiren golosinas" comentaba Harrison en la misiva. "Piensen cómo nos sentimos en el escenario tratando de lidiar con ello mientras ustedes siguen lanzando más. Además, puede ser peligroso: una vez me dio un caramelo en un ojo y les aseguro que no es divertido", agregó el músico.
La moda de lanzar caramelos en las actuaciones de los genios de Liverpool nació en 1963, año en que el grupo lanzó su primer álbum, "Please, please me". Por aquel entonces, Harrison comentó en una entrevista su fijación por las golosinas conocidas en Gran Bretaña como "jelly babies", que estaban hechas a base de gelatina y tenían forma de bebé.
Lynn Smith, en 1963 contaba con 15 años de edad y era una fan incondicional de la banda, encontró la carta en su desván hace unos meses y ha decidido ofrecerlo al mejor postor, según la casa de subastas.