Estrella
del béisbol
afirma: "Me curé del
cáncer con la oración"
En su carrera
en el béisbol profesional, durante la que ha
marcado 356 homeruns, ha hecho más de 1,200 carreras
y ha participado en cuatro juegos All-Star, el jugador
de primera base de los Atlanta Braves, Andrés
Galarraga, tiene una edificante historia que contar.
El jugador narra con alegría la historia de su
vida en el deporte, la cual gira entorno a un hecho
muy particular: su curación del cáncer
que según él, se dio gracias a su fe en
Dios y a la intercesión de María.
Andrés nació en Venezuela pero vive en
West Palm Beach, Florida, y a sus 39 años, fue
diagnosticado con un cáncer linfático
en febrero de 1999, cuando terminaba una temporada de
44 homeruns y 121 carreras. Nadie podía creer
lo que estaba pasando, "Big Cat" (Gran gato)
tenía cáncer.
Aunque los doctores se mostraron optimistas sobre la
posibilidad de recuperación del jugador, la primera
reacción de Galarraga fue diferente.
"Pensé que me moriría ese día",
afirmó el jugador en una entrevista al periódico
Florida Catholic pero agregó que al mismo tiempo
siempre tuvo esperanza y "rezaba todos los días
a Dios para que me ayude".
Galarraga agregó que lo más difícil
para él fue decirle a sus hijas, Andria de 15
años, Katherine de 8 y Andrianna de 2, que tenía
cáncer.
"Traté de encontrar la mejor manera para
decirles lo que me estaba pasando", dijo y explicó
que cuando probablemente comenzarían a llorar,
fueron fuertes y le prometieron que lo llevarían
siempre junto a él.
El conocido jugador pasó el invierno y primavera
haciendo varias pinturas y retomando viejos hobbies,
jugando con sus hijas y rezando por su salud.
Una de sus pinturas fue "María, Rosa Mística",
en la que muestra a la Virgen con un largo velo, una
cara ligeramente pálida, cabello negro, una sonrisa
en los labios y las manos en oración.
Tanto él como su familia iniciaron una devoción
a su pintura, la cual le hacía recordar la imagen
de María que se encuentra en el Turner Field,
el lugar de práctica de los Atlanta Braves.
Galarraga afirmó que fue la actitud positiva
de su familia y las oraciones a Dios y a los cuidados
de la Virgen lo que lo ayudaron a ser fuerte en su momento
de enfermedad.
Un día, explicó, alguien le recomendó
comprar rosas blancas en honor a la Rosa Mística
que él había pintado. "No encontramos
rosas blancas y compramos rosas naranjas", comentó
Andrés cuando explicó que creía
que el color no importaba mucho.
En algunos días tres de las doce rosas se pusieron
blancas. Su esposa sacó algunos pétalos
blancos y los guardó.
Una noche de marzo, el jugador comentó que tuvo
un sueño en el que Dios lo cargaba desde su sala
y lo llevaba hasta su cuarto, donde puso sus manos sobre
él y le quitó el cáncer. "Estoy
seguro que puso su mano en mi cuerpo y me eliminó
el cáncer", afirmó Galarraga. "Yo
me desperté sudando como si alguien me hubiera
tirado agua encima", agregó.
Convencido de que María había intercedido
por su salud, el jugador afirmó que "siento
que la voluntad de Dios y la Virgen me permite todavía
vivir y seguir jugando".
Aunque perdió la temporada de 1999, desde setiembre
pudo viajar nuevamente con su equipo para los partidos.
Exámenes médicos en diciembre mostraron
que ya no tiene cáncer.
Para la tercera semana de febrero, sus compañeros
y entrenadores ya podían verlo entrenando con
toda normalidad. "Era impresionante verlo usar
el bate tan bien de un día para otro", afirmaban
sus compañeros.
En el primer partido de la temporada que inició
el año siguiente, el "Big Cat" conquistó
una victoria con un homerun que permitió a su
equipo ganar 2 a 0. "Fue como las películas.
No se podría explica mejor", afirmó
el entrenador.
Para agosto de este año ya ha jugado 103 partidos
en los cuales en los cuales hizo 24 homeruns y 307 carreras.
"Él viene a jugar todos los días,
juega fuerte y se exige mucho. Todos lo respetan. Él
es lo que uno desearía en un compañero
de equipo", afirmó un jugador de los Atlanta
Braves.
Por su parte, Galarraga no toma ningún crédito
para él, y afirma que aprendió desde temprana
edad agradecerle siempre a Dios por sus regalos. Él
recuerda cómo su familia en Venezuela siempre
rezaba para agradecer a Dios por la vida y por todo
lo recibido cada día.
"Cuando juego béisbol y gano algún
premio, agradezco a Dios. Mi padre siempre lo hacía,
yo siempre lo hago, y mis hijos siempre lo harán",
concluyó.