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"Pertenezco enteramente al Corazón de Jesús"

El domingo, 19 de
octubre, Jornada Misionera Mundial, Juan Pablo II celebrará
la Eucaristía en la Plaza de San Pedro a las 10,00 y beatificará
a Madre Teresa de Calcuta. Madre Teresa falleció el 5 de
septiembre de 1997.
La Oficina de las
Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice ha preparado
la biografía de la nueva beata que reproducimos a continuación:
"De sangre
soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la
fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco
al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente
al Corazón de Jesús". De pequeña estatura,
firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada
la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad,
especialmente por los más pobres entre los pobres. "Dios
ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mí
para que seamos su amor y su compasión por los pobres".
Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por El
y ardiendo con un único deseo: "saciar su sed de amor
y de almas".
Esta mensajera luminosa
del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje,
una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era
la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu. Recibió
en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión
a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación
en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión,
llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte
de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de
edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera.
Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente
en el carácter y la vocación de su hija. En su formación
religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia
Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.
Cuando tenía
dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera,
Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en
el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido
como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió
el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux).
En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando
a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus
primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada
a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó
en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana
Teresa hizo su profesión perpetua convirtiéndose entonces,
como ella misma dijo, en "esposa de Jesús para toda
la eternidad". Desde ese momento se la llamó Madre Teresa.
Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose
en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda
oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y
por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió
en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría.
Caracterizada por
su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo
duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración
a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.
El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling
para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su "inspiración",
su "llamada dentro de la llamada". Ese día, de
una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas
se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed
de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda
su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones
interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de
su corazón de encontrar "víctimas de amor"
que "irradiasen a las almas su amor". "Ven y sé
mi luz", Jesús le suplicó. "No puedo ir
solo". Le reveló su dolor por el olvido de los pobres,
su pena por la ignorancia que tenían de El y el deseo de
ser amado por ellos. Le pidió a la Madre Teresa que fundase
una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas
al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi
dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa
recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió
por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó
las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo
de los pobres.
Después de
un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna,
Madre Teresa volvió a Calcuta, donde encontró alojamiento
temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va
por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias,
lavó las heridas de algunos niños, se ocupó
de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó
a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis.
Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús
en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en
la mano, para encontrar y servir a Jesús en "los no
deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba".
Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una
a una, sus antiguas alumnas.
El 7 de octubre de
1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de
Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad.
Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó
a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza,
concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero
de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela.
Esta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma,
Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando
en 1980 y continuando durante la década de los años
noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países
comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética,
Albania y Cuba.
Para responder mejor
a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre
Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963,
en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos
Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin
embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos
que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó
los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y
Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con
los cuales compartió su espíritu de oración,
sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de
amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros
de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes,
Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento
Sacerdotal Corpus Christi como un "pequeño camino de
santidad" para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su
carisma y espíritu.
Durante estos años
de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en
Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos
premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo
mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron
honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación
comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez
mayor.
Ella recibió,
tanto los premios como la creciente atención "para gloria
de Dios y en nombre de los pobres". Toda la vida y el trabajo
de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar,
de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor
de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del
valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía
otro lado heroico de esta mujer quesalió a la luz solo después
de su muerte. Oculta a todas las miradas, ocultaincluso a los más
cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia
de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separaciónde
Dios, incluso de sentirse rechazada por El, unido a un deseo cada
vezmayor de su amor. Ella misma llamó "oscuridad"
a su experiencia interior. La"dolorosa noche" de su alma,
que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo
con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo
a Madre Teresa a unión con Dios cada vez más profunda.
Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús
(el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió
la desolación interior de los pobres.
Durante los últimos
años de su vida, a pesar de los problemas de salud cada vez
más graves, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto
y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia.
En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros
y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países
del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién
elegida sucesora como Superiora General delas Misioneras de la Caridad,
llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después
de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II,
volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas
semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían
a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la
vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno
de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado
y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de
la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un
lugar de peregrinación y oración para gente de fe
y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente).
Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida,
de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su
respuesta a la llamada de Jesús, "Ven y sé mi
luz" hizo de ella una Misionera de la Caridad, una "madre
para los pobres", un símbolo de compasión para
el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.
Menos de dos años
después de su muerte, a causa de la extendida fama de santidad
de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el
Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización.
El 20 de diciembre de 2002 el mismo Papa aprobó los decretos
sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido
por intercesión de Madre Teresa.
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Teresa de Calcuta: Un testimonio
del amor de Dios
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