Esta es una sencilla actividad familiar
que ayudará a padres e hijos a profundizar en
el significado de la Pasión, muerte y Resurrección
de Cristo, el misterio de nuestra salvación.
Primer paso:
Sobre un cartón o papel grande,
colocas alfileres silueteando el dibujo de una cruz.
Corta pequeños pedazos de papel blanco o marrón.
Explícale a los niños
que Jesús murió por nuestros pecados.
Explícales que acciones humanas son consideradas
como pecados, y como éstos son perdonados a través
del Sacramento de la Reconciliación.
Deja que cada de los chicos escriba
sus pecados en los pequeños pedazos de papel
(un papel por cada acción pecaminosa) y luego
colócalos sobre la cruz. Aliéntalos a
agregar más papeles cuando ellos hayan cometido
una acción mala. Si, por ejemplo, una resolución
concreta a ser realizada en Cuaresma fue accidentalmente
rota o no hecha, sugiéreles que otra pedazo de
papel debe ser colocado en la cruz.
Segundo paso:
Luego del Viernes Santo, los papeles
son sacados, dejando en su lugar los alfileres.
Estos alfileres nos recuerdan nuestros
pecados por los cuales Jesús murió en
la Cruz, y que posteriormente serán utilizados
para sostener algunas decoraciones alusivas a la Pascua.