Por
qué los preservativos no protegen
contra el SIDA
Comité
Independiente Antisida
http://alojados.lesein.es/cias/
cias@picos.com
Las políticas
gubernamentales, casi a nivel mundial, están
realizando grandes esfuerzos para difundir el uso del
preservativo, con la confianza de que ello frenará
el SIDA. Hoy por hoy, muchas personas sospechan que
estos procedimientos que las campañas insistentemente
ofrecen para proteger del SIDA, no ofrecen una seguridad
total, y que lo del "sexo seguro" es un mito.
A continuación, presentamos un análisis
de esta cuestión, pues una multitud de estudios
científicos no llega al ciudadano, que sí
recibe, al contrario, una publicidad engañosa.
Defectos
de los preservativos:
::
Inseguros
:: Fallos
mecánicos
:: Porosidades
:: Inútiles
:: Inmorales
:: Contraproducentes
Inseguro
El preservativo es
un medio que algunos venían utilizando como contraceptivo
y para disminuir el riesgo de contraer enfermedades
sexuales. El axioma de contraceptivo seguro en los años
'70 era el contraceptivo hormonal y, casi sin efectos
secundarios, mientras que los preservativos se rechazaban
porque eran poco seguros, antinaturales, y disminuían
la sensibilidad. Sin embargo, actualmente, el axioma
que nos venden es el contrario. Hoy el preservativo
supuestamente es un método seguro y se previene
contra las píldoras hormonales por sus efectos
secundarios. ¿Cuál es la realidad?
Según los
estudios, unos dicen que el uso del preservativo para
prevenir la transmisión del SIDA falla en un
10% de ocasiones, mientras que otros estudios aseguran
que este porcentaje llega al 30%. Se hacen comparaciones
con el riesgo de quedar embarazada usando preservativo
y el riego de contraer el VIH, y se afirma que este
último es mayor que el primero pues se puede
quedar embarazada unos pocos días al mes, mientras
que el contagio del VIH puede darse en todo momento,
todos los días del mes.
El descubridor
del origen del Síndrome de Down, ya fallecido,
decía en 1989. "Con el preservativo quedan
embarazadas aproximadamente un 10% de las mujeres al
cabo de un año de uso. Si no es una barrera infranqueable
para los espermatozoides, menos aún lo será
para el virus del SIDA, que es 500 veces más
pequeño. Como puede suponerse, decir que el preservativo
es eficaz para prevenir el SIDA es un absurdo (...).
Un sodomizador seropositivo hará correr un riesgo
de por lo menos uno entre diez de contraer la enfermedad
mortal,..., por lo que es totalmente imposible calificar
de mal menor un comportamiento tan peligroso para otro
ser humano".
Fallos
mecánicos de los preservativos
Además de
la posibilidad de rotura o desplazamiento, está
claro que el preservativo sólo puede ser eficaz
"cuando se utiliza de modo correcto", cuando
se dan las condiciones óptimas. En la práctica,
hay siempre un amplio margen de usos defectuosos. En
este sentido existen conocidos estudios donde se describen
con detalle los numerosos casos de fallo del preservativo.
Pero, curiosamente se sigue equiparando "prevención"
con "buen uso del preservativo" sin que la
eficacia de tal instrumento sobre la epidemia haya sido
estadísticamente demostrada. Es más, debido
a diversos factores que intervienen en la transmisión,
esta eficacia es indemostrable.
Hay dos estudios
de Trussel et al. en 1992 que informan de frecuencias
de roturas y deslizamiento del 14.6%. En el primer estudio,
los autores resumen: "Un estudio prospectivo empleando
dos marcas de preservativos encontró que, de
405 preservativos empleados para las relaciones sexuales,
el 7.9% o se rompió durante la relación
o al retirarse, o se resbaló durante las relaciones;
ninguno de estos hechos está relacionado con
el tipo de preservativo. El 7.2% se resbaló al
retirarse; no se encontró relación entre
el deslizamiento del preservativo y su marca o el uso
anterior de preservativos, pero era significativamente
más alto cuando se usó algún lubrificante
adicional".
En el segundo estudio,
en la revista Family Planning Perpectives, se dice:
"Los investigadores observan que la alta frecuencia
con que los preservativos se resbalan y se caen al retirarse
-17% de los preservativos que no se habían roto,
se habían caído durante las relaciones-
indica un alto nivel de mal uso. Indican también,
que un mejor empleo puede ser difícil de conseguir,
pues todas las mujeres que participaron habían
recibido instrucciones escritas y verbales sobre su
empleo adecuado."
El tema de la práctica
del sexo anal por parte de los homosexuales es mucho
más claro en lo concerniente a la tasa de fallos
y al riesgo de contagio. Durante esta relación
anal, por razones anatómicas el roce es mayor,
por lo que los preservativos deberían ser más
gruesos para ser algo más seguros. Pero lo que
ocurre es que cuanto más grueso, menor es su
aceptación.
Las estadísticas
en los países Occidentales mostraban que el riesgo
de contagio de VIH más claro para un hombre es
la droga por vía intravenosa y la homosexualidad.
Unos datos extremos que avalan esta conclusión
fueron obtenidos en 1993 en la ciudad de Nueva York
en la que de 4352 casos de SIDA en hombres, 2687 mantenían
relaciones sexuales con hombres pertenecientes a grupos
de riesgo, 261 habían usado drogas intravenosas
y tenían relaciones sexuales con hombres, 2 habían
mantenido relaciones sexuales con mujeres de grupos
de riesgo. En España, en un estudio de la asociación
Stop SIDA realizado conjuntamente con el CEESCAT de
Cataluña en 1993 y 1995 revela que una proporción
relativamente importante de los gays declaró
haber tenido accidentes en el manejo de los preservativos
(32% roturas y el 15% deslizamientos).
Si ahora pasamos
a analizar las relaciones sexuales precoces, entre adolescentes,
hay informes que revelan que el fallo de los preservativos
empleados como contraceptivo puede ser de hasta el 50%.
Si esto es así, ¿cuánto fallarán
en la prevención del contagio de VIH?.
Otro dato significativo
que muestra en la práctica, los fallos del preservativo,
se veía reflejado por un comunicado del Centro
Dator, de Madrid, lugar donde en mayor cantidad se eliminan
a niños antes de nacer en España. Decía
un titular del diario el País 20-8-2000 que "La
mitad de las jóvenes que abortan declaran rotura
del preservativo". Haciendo cálculos, sabiendo
que en España alrededor de 50.000 niños
se les impide nacer, que otros felizmente nacen, y que
la muestra de Dator es para jóvenes hasta 25
años, nos haremos una idea de cuanto falla el
preservativo para evitar un embarazo que no se desea.
No conviene olvidar, que la transmisión del SIDA
ocurre cualquier día del mes.
La eficacia
del preservativo femenino es incierta. Un estudio de
la Universidad de Alabama analizó un total de
1.464 usos por parte de 210 parejas monógamas
masculinas/femeninas. Los investigadores compararon
los índices registrados relativos a fallos de
los preservativos con la exposición al semen
por parte de las mujeres, medidos en función
de los niveles de antígeno específico
a la próstata (AEP), evaluados con dos criterios
de medición distintos. El 7% de las mujeres mostró
exposición al semen con ambos criterios, y el
21% con uno de los criterios. Para las mujeres que declararon
no haber observado fallos de los preservativos, la cifra
fue del 5% y del 19%, respectivamente. Los investigadores
afirmaron que estas proporciones, relativamente elevadas,
"indican que las apreciaciones individuales subestiman
la frecuencia de fallos con los preservativos".
Poros
en los preservativos
El primer estudio
serio sobre la fiabilidad de los preservativos fue realizado
en 1987 por la FDA (Food and Drug Administration) entidad
del gobierno de EE.UU. que se encarga de la aprobación
de medicamentos, prótesis, aditivos alimentarios,
etc. Realizó una prueba de pérdida de
agua, en la que el preservativo se llenaba con 300 ml.
de agua, y se observa durante un minuto, para ver si
pierde. Se acepta que tiene un nivel de calidad aceptable
cuando la tasa de fallo por permeabilidad al agua no
excede en un 4 por 1000. Los lotes que exceden este
criterio son retirados de la venta. Se estudiaron 430
marcas con 102.000 preservativos, 165 fabricadas en
EE.UU. con 38.000 preservativos, y 265 marcas extranjeras
con 64.000 preservativos. Los resultados fueron que
no tenían un nivel suficiente de calidad el 12%
de las marcas de EE.UU. y 21% de las marcas extranjeras.
En estas investigaciones de la FDA sobre la seguridad
de los preservativos como preventivo del SIDA, se afirmaba
concluyendo que "el uso del preservativo no se
relaciona de forma significativa con la protección
contra el contagio". Rechazos producidos, por ejemplo
en 1991, incluían las marcas "Ramses Extra
Strength" (marzo de 1991) debido a "Cantidad
inaceptable de orificios y fisuras de anillo",
"Saxon Wet Lubricated" (mayo de 1991) por
no pasar el control de calidad de la FDA, y las que
citaba The New York Times en noviembre de 1991. En muchos
países en los que se han tomado la molestia de
controlar la calidad, se han producido rechazos de marcas.
Aún, con todo, no deja de ser penoso que con
un 4 por 1000 de casos de permeabilidad al agua, sean
puestos a la venta.
Al aceptarse esta
tasa de defectos, la probabilidad de fallo en una pareja
que utilizase el preservativo como método anticonceptivo
sería de un 20,8 % anual si mantuviesen relaciones
sexuales una vez a la semana, y de un 41,6 % si mantuviesen
relaciones sexuales dos veces por semana.
En 1995 se retiraron
de las farmacias americanas unos preservativos de plástico
de la empresa London International Holdings Inc., después
de haber estado a la venta desde 1991, año en
el que la FDA diera el visto bueno a las pruebas de
laboratorio que garantizaban la impermeabilidad del
material utilizado (índice de fracaso menor del
2%). Pruebas independientes realizadas por el Instituto
Nacional de la Salud Infantil y el Desarrollo Humano,
arrojaron un índice de fallos mucho más
alto: el 14% (una de cada siete veces). Los preservativos
de plástico son utilizados por las personas alérgicas
al látex (5-7% de la población).
En Francia, en abril
de 1994, la revista del Instituto Nacional del Consumo
afirmó, en un número especial dedicado
a los preservativos, que de 28 marcas puestas a prueba,
12 debían "ser evitadas" por inseguras
frente al riesgo de contagio del SIDA. La prensa francesa,
haciéndose eco de la revista, dice que "en
materia de preservativos, aunque la reglamentación
francesa está entre las más rigurosas
del mundo, no parece todavía suficiente cuando
está en juego la vida". Los resultados comunicados
por la revista mensual 50 Millones de Consumidores arrojan
dudas sobre la calidad de los preservativos comercializados
en Francia por esas doce marcas: "algunos preservativos
se rompen, otros son porosos".
En México,
en la revista del "consumidor", de febrero
de 1996, apareció un reportaje especial sobre
la calidad de los preservativos. La investigación
incluyó 26 marcas, tanto importadas como de manufactura
mexicana. Las pruebas de verificación de calidad
se basaron en la Norma Oficial Mexicana NOM-016-SSA1-1993,
la cual establece las especificaciones sanitarias que
deben cumplir los preservativos de hule látex.
Se realizaron distintas pruebas, para analizar los defectos
visibles y orificios no visibles. Se llevaron a cabo
análisis para verificar la inexistencia de defectos
visibles, tales como: orificios, rasgaduras, roturas,
escurrimientos de material, partes débiles, bordes
distorsionados, etc. Se encontraron con que las marcas
sheik elite, ramses sensitol y trojan plus tenían
una calidad regular. Para analizar los orificios no
visibles se llenó el producto con la cantidad
de agua señalada en la norma, para corroborar
que después de manipularlo por un tiempo específico,
aquel no presentara fugas de agua. Bajo ese patrón
de calidad resultó que las marcas therso, flash,
cowboy studded y sheik elite ribbed tuvieron una calificación
de regular y las marcas everything y sico sensitive
el resultado fue deficiente.
Un servicio de la
agencia "UN Wire" informó (16-2-2000)
que un grupo de consumidores de Hong Kong, había
encontrado muchos defectos en los preservativos. Según
el Consejo de Consumidores de Hong Kong más de
la tercera parte de los preservativos adquiridos en
el territorio son inseguros. El Consejo compró
unos 27.000 preservativos de 66 marcas diversas para
su examen.
En España,
no hubo legislación de control de "calidad"
de los preservativos hasta Noviembre de 1991 (normas
UNE), con lo que se podía vender sin ninguna
exigencia ni fecha de caducidad. La Unión de
Consumidores hizo un estudio en 1990 de diversas marcas
utilizando el mismo test de agujeros al agua, y el 27%
de las marcas no tenían un nivel suficiente de
calidad. En Marzo de 1992 se publicó otro estudio
de la Unión de Consumidores realizado con 10.000
preservativos de los 20 modelos que se venden, que representan
el 75% del mercado, y la conclusión fue que el
50% no superó las pruebas realizadas con los
criterios de la Unión Internacional de Consumidores,
a pesar de que el 96% cumplía las normas UNE
aprobadas. El 23 de Mayo de 1994, la Directora General
de Farmacia y Productos Sanitarios, Regina Revilla,
como consecuencia de una campaña de revisión
del mercado tuvo que anunciar la inmovilización
de hasta 32 marcas de preservativos. Todas las marcas
implicadas incumplían las especificaciones técnicas
dispuestas por el R.D. 1688/1991 de 22-11. En Abril
de 1998, en la revista Ciudadano, se ponía de
manifiesto que de un estudio realizado con gran cantidad
de preservativos vendidos en los Sex Shop, esas empresas
que tanto contribuyen al SIDA, el 51% no cumple las
normas técnicas. Es un signo de lo que quieren
al fin y al cabo las empresas del látex: vender
al máximo.
Las pruebas de permeabilidad
han mostrado que el látex no es impermeable a
las partículas del VIH; Carey y al. realizaron
un estudio sobre la efectividad de los preservativos
de látex bajo condiciones simuladas de uso, determinando
que el preservativo reduce el riesgo de transmisión
del VIH, pero no lo elimina totalmente, ya que observaron
29 fugas de tamaño del VIH en 89 preservativos
examinados.
Los guantes quirúrgicos
de látex, necesarios para el control de la infección,
a menudo son permeables: no es raro que los cirujanos
se encuentren sangre en las manos, y la solución
práctica es llevar dos pares de guantes. Esta
costumbre no parece práctica ni aceptable con
los preservativos.
Otro estudio sobre
la eficacia preventiva de los preservativos fue publicado
en noviembre de 1994 por un experto holandés,
el Dr. Johanes Lelkens, profesor emérito de anestesiología
en la Universidad de Maastricht, quien advertía
que los profilácticos más seguros no se
libran de agujeros ranuras y orificios mucho más
grandes que el tamaño de los virus. Según
el Dr. Lelkens, los preservativos no logran evitar embarazos
en un 12%, y su tasa de fallo es mucho mayor a la hora
de frenar el virus del SIDA, cuyo tamaño es treinta
veces menor que la cabeza de un espermatozoide. El VIH
es un pequeño disco de 0.1 micras de diámetro.
Actualmente los tests eléctricos de permeabilidad
de los preservativos son capaces de localizar agujeros
de entre 10 y 12 micras, es decir, agujeros de 100 a
120 veces más grandes que el virus del SIDA.
¿Qué
ocurre con los agujeros más pequeños?.
Simplemente los test no los localizan. En 1990, los
profesores G.B.Davis y L.W.Schoroeder realizaron orificios
de 1 micra de diámetro ( 10 veces mayor que el
tamaño del VIH) a preservativos que habían
pasado los test de control. El 90% de ellos volvieron
a pasar la prueba como si no tuvieran agujeros. El experimento
similar dirigido por R.F. Carey en 1992 llegó
a conclusiones similares. En 1992 Carey introdujo microesferas
de poliestireno del diámetro del VIH en preservativos
que habían superado el test antes citado de la
Federal Drugs Administration (USA). Los sometió
a variaciones de presión análogas a las
que se producen en una relación sexual: un tercio
de ellos perdió entre 0.4 y 1.6 nanolitros. En
una relación sexual de dos minutos con un preservativo
que pierde 1 nanolitro por segundo, pasarían
12.000 virus.
Pero no
hace falta practicar los agujeros: en muchos casos ya
existen. Así lo constató C.M.Roland, del
"Naval Research Laboratory" de Washington:
"la superficie de los preservativos aparece como
una superficie cubierta de cráteres que tienen
un diámetro de alrededor de 15 micras, y con
una profundidad de 30. Más importante aún
para la transmisión del SIDA es el descubrimiento
de canales de 5 micras de diámetro que traspasan
la pared de parte a parte. Es decir, que existen pasillos
que comunican el interior y el exterior del preservativo
con un diámetro de 50 veces mayor que el VIH."
Esto mismo también fue confirmado por el científico
Cecil H. Fox, del Instituto Nacional de Salud de Maryland,
y afirmaba que en el látex, la goma del preservativo
existen poros que permiten el paso del VIH, visibles
por microscopía electrónica.
Inútil
Si tanto se ha hablado
del preservativo, si tantas campañas se han hecho,
¿cuál es el problema?, ¿por qué
sigue el SIDA transmitiéndose?, ¿por qué
preocuparse? Pues porque se comprueba que esa no es
la solución. En la psicología masculina
hay un rechazo inconsciente a reducir la sensibilidad,
y además en plenos momentos de pasión
"parar" para ponérselo, aunque se esté
totalmente concienciado, muchas veces no se hace. Pasa
como con el coitus interruptus, que es un método
no aprobado por la OMS, ya que en teoría es seguro,
pero en la práctica no funciona.
Parecen descubrirse
intereses políticos en las campañas sanitarias
contra el SIDA, manipulando la verdad y engañando
a los enfermos: la verdad no está en los preservativos,
ni en las jeringas desinfectadas. Estas son mentiras,
mentiras a veces pronunciadas por motivos políticos
por parte de los responsables, y sin embargo al ciudadano
se le oculta que a los enfermos de SIDA les espera la
muerte, y muchos de ellos morirán en la miseria,
en el abandono, cubiertos de heridas, tal vez enloquecidos.
La revista JANO,
revelaba que cuando hay conductas de riesgo no se escucha
la recomendación de usar preservativos, según
los datos de diversos estudios. Un editorial de ésta
revista decía: "Hay que situarse en el ambiente
en el que suelen vivir frecuentemente esas personas.
Para un drogadicto que esté viendo morir a su
alrededor a sus amigos y conocidos por sobredosis, hepatitis-B
u otras infecciones, enfermar de SIDA es un riesgo más
que no le lleva a cambiar de conducta. En el ambiente
de miseria física, mental y moral en que se mueven
tiene poca trascendencia que exista una posibilidad
más de defunción".
En la revista Área+
de Junio de 1997 se dice que las que "las prostitutas,
después de mucho insistir, suelen usar los preservativos
con sus clientes, si estos no insisten en lo contrario,
pero lo más normal es que no lo hagan con su
pareja porque es una forma de diferenciar el sexo por
dinero del sexo por amor. El tema del preservativo es
uno de los temas más difíciles".
En esta misma revista Rafael Manzanera reconoce que
en el tema de los preservativos "nos hemos equivocado,
porque hemos pretendido hacer unas campañas de
prevención a partir de nuestros propios presupuestos
ideológicos, intelectuales y culturales, que
no tienen nada que ver con los de las personas que viven
a diario sobre una cornisa a una altura de siete pisos.
Y la realidad nos dice que los nuevos casos de SIDA
son principalmente de componente heterosexual, muy vinculadas
a parejas UDPV".
Francisco Parras,
director del Plan Nacional sobre el SIDA, declaró
en marzo de 1999 que "le apena que exista todavía
gente que tiene contactos con profesionales del sexo
masculino o femenino, y se niegan a utilizar el preservativo".
Por su parte, el 1996 el Plan Nacional sobre Drogas
realizó una encuesta para ver el uso del preservativo
en las relaciones sexuales ocasionales, y halló
que: "únicamente el 37.7 % de los que mantuvieron
relaciones sexuales ocasionales en ese año, habían
utilizado preservativo sistemáticamente, y entre
los casados sólo el 13,4 % ".
En agosto de 1998
el Ministerio de Sanidad de España publicó
un estudio en el que se determinaba que el 80% de los
españoles conocen correctamente los mecanismos
de transmisión del SIDA. También reconoce
que los jóvenes y las mujeres siguen asumiendo
riesgos en las "relaciones" imprevistas, a
veces por presión de su "pareja". Para
Sanidad resulta una paradoja, que aún sabiendo
que con los preservativos están más protegidos,
hay jóvenes que asumen riesgos. La conclusión
que saca Sanidad, fiel a sus principios, es que hay
que bombardear aún más; no se plantea
que en la educación de costumbres esté
la solución, no. Todos somos muy dados a jugar
con el riesgo, lo malo es que se hace realidad esa sentencia
tradicional de la India: "Una vez que se está
en la boca del tigre, es inútil tomar precauciones".
Las encuestas que
aportaba Sanidad en Julio de 1999 en la presentación
de la campaña de aquellas fechas, señalaban
que más de la mitad de los jóvenes españoles
entre 15 y 19 años mantenían relaciones
sexuales con parejas ocasionales. De ellos, el 30 por
ciento de los varones y el 41 por ciento de las mujeres
no usaron preservativo. Según la directora del
Centro de Enfermedades de Transmisión Sexual
de Granada, a pesar de las campañas de promoción
llevadas a cabo, en el caso de los primeros contactos
sexuales de los jóvenes, la utilización
es inferior al total, y alcanza sólo a poco más
de la mitad de los casos, y no siempre de forma sistemática.
Unos estudios tras
otros están demostrando la inutilidad del preservativo
para parar el SIDA. Otro, aparecido en el periódico
Le Monde, 15-VI-95 publicado por la Agencia Nacional
de Investigación sobre el SIDA, de Francia, hablaba
sobre la particular gravedad de la epidemia de SIDA
en los departamentos franceses de las Antillas y Guayana.
En la Guayana francesa el porcentaje de infectados era
seis veces y media más que en el conjunto de
Francia. Esa gravedad va unida a la extendida promiscuidad
heterosexual y a la importancia de la prostitución.
La extensión de la epidemia no puede achacarse
a la ignorancia. La encuesta demostraba que los principales
modos de transmisión del SIDA son ampliamente
conocidos. La proporción de usuarios de preservativos
es igual en las Antillas que en la metrópoli.
Sin embargo, sólo la mitad de los hombres y un
tercio de las mujeres que corren el riesgo de ser contaminados
por el virus decían haber utilizado preservativos
en los últimos doce meses. Los investigadores
del ANRS mostraban su "sorpresa al comprobar hasta
qué punto la epidemiología de la transmisión
del virus del SIDA está relacionada con el comportamiento
sexual de la población de estos territorios".
Y se concluía que era urgente elaborar una nueva
estrategia de prevención.
En
Yaundé, Camerún, en 1993, se celebró
la VII Reunión Internacional sobre el SIDA con
expertos médicos y sanitarios. Fue una reunión
en la que participaban unos trescientos congresistas
y, se distribuyó al final, un cuestionario para
que se indicase, entre otras cosas, si se había
tenido relaciones sexuales durante los tres días
que duró la reunión con personas que no
fuesen pareja estable. De los encuestados, el 28% contestó
que sí, y de estos, una tercera parte dijo que
no había tomado "precauciones" alguna
para evitar contagios. Si esto ocurre entre personas
"concienciadas", ¿qué ocurrirá
entre la base del pueblo?. ¿A qué fueron
a Camerún?, ¿a hacer turismo sexual?,
¿a llevar el SIDA a Camerún, o a llevarse
el SIDA del Camerún?.
El pueblo normal, el africano, recibe también
la presión de las campañas, sin ningún
resultado. Si en algún sitio las campañas
para frenar la epidemia del SIDA están mal adaptadas
a la cultura local, ese lugar es África. Allí
esta más del 70% de los seropositivos de todo
el mundo y, la transmisión heterosexual es la
predominante. Se constató en la conferencia que
las campañas pro-preservativo son absolutamente
ineficaces en África. Así lo reconoce
también la propia OMS: "Por diversas razones,
los africanos en general, no utilizan los preservativos
en sus relaciones sexuales. Y los que lo hacen, es solamente
para planificar el número de hijos. Recientes
estudios realizados en el África sub-sahariana
establecen que sólo un 1% los emplean".
Y es que a pesar de las cifras cada vez más alarmantes
sobre la enfermedad, el hombre de la calle sigue sin
inmutarse, pensando que se trata de asuntos europeos.
Así lo reconoce
también María Francisca Basarán
de Médicos sin Fronteras :"Introducir los
preservativos en las relaciones sexuales en Africa es
culturalmente muy difícil, y no se trata primordialmente
de una cuestión religiosa o moral"
En la conferencia
mundial sobre el SIDA de Vancouver, en 1996, se reconocía
que es una paradoja que mientras los investigadores
acaban sabiendo casi todo del SIDA y logren terapias
más eficaces contra el VIH, los mensajes preventivos
no "calen" en la gente, y menos en las que
mantienen prácticas de riesgo. En los países
anglosajones, puede que subsista el moderno imperativo
ético de la autodeterminación y de responsabilidad
personal, que obliga a responsabilizarse totalmente
de las consecuencias de los propios actos, lo que aconseja
evitar situaciones de riesgo. Sin embargo, casi en el
resto del mundo, por ejemplo los países mediterráneos
aflora un cierto neofatalismo. No se piensa en las consecuencias
de los actos, quizá porque se piensa que lo que
sea sonará. De ahí, que se vive al día:
se comparten jeringuillas usadas, se aceptan parejas
ocasionales sin cuestionar su historial, y se mantiene
a los jóvenes entretenidos con la explosiva mezcla
sexual de ignorancia y permisividad. Así se logra
que quien caiga víctima de la enfermedad parezca
que fue por la fatalidad supersticiosa, por voluntad
divina o porque quizá lo merezca.
Según informaba
la CNN, Pedro Chequer responsable oficial del SIDA en
Brasil, a la vista de que después de intensas
campañas pro-preservativo desde 1983, los estudios
oficiales hablan de que el 76% de la población
no usa preservativos en sus relaciones sexuales, dice
que "esas cifras nos están haciendo pensar
en una nueva estrategia de prevención".
El citado informe sobre los hábitos sexuales
de los brasileños, que se publicó en esas
fechas, revelaba que un creciente número de brasileños
bebe alcohol antes de las relaciones, el 44% de los
jóvenes, lo que reduce su percepción del
riesgo.
Durante un congreso
de Medicina Tropical y Salud Internacional que se celebró
en Sitges.(Enero 2000), se hizo público un estudio
que informa que el 50% de los viajeros a "paraísos
sexuales" no usa preservativo. El estudio, realizado
en el Hospital Clínico de Barcelona a partir
de mil historias clínicas de viajeros que hicieron
alguna consulta en la unidad de medicina tropical, señala
que uno de cada cinco viajeros mantuvo relaciones sexuales
durante el viaje con parejas no habituales, la mayor
parte personas autóctonas del país visitado.
El estudio, con el que se quiso conocer el grado de
protección de los viajeros para evitar enfermedades
de transmisión sexual y comprobar si alguno de
ellos contrajo una de estas enfermedades, señala
que únicamente el 47 por ciento de los hombres
y el 60 por ciento de las mujeres utilizaron el preservativo.
Por lo que respecta a los contagios, en 9 viajeros se
diagnosticaron enfermedades asociadas a las relaciones
sexuales: tres seroconversiones en viajeros a India,
Brasil e Indonesia, un caso de pediculus pubis, 4 casos
de escabiosis en personas que visitaron Cuba, Guinea
Ecuatorial y Sudáfrica, y un caso de vulvovaginitos
contraído en Senegal.
Según
el Departamento de Defensa de los EE.UU., el ejército
estadounidense es el que tiene mayor índice de
enfermedades de transmisión sexual (ETS) de los
países desarrollados. Cada año se producen
en el mundo 333 millones de contagios de este tipo de
enfermedades, de los que 15,3 millones corresponden
a Estados Unidos. La población militar es la
de mayor incidencia, con entre dos y cinco veces más
riesgo de contraerlas, cifra que se eleva a 50 veces
más en caso de conflicto. La cuestión
les preocupa especialmente porque las ETS son cada vez
más virulentas y resistentes a los fármacos
y, además, provocan lesiones que facilitan el
contagio del SIDA. Por eso, se ha sabido que van a adoptar
medidas, y estas no pueden ser nunca impopulares, por
lo tanto, a lo de siempre, promocionar entre los soldados
los preservativos. Pero no esperan demasiado de esta
medida porque, según Bill Calbert, presidente
del Comité de Prevención de ETS, del Departamento
de Defensa de los EE.UU, sus soldados saben perfectamente
cómo se transmite el SIDA y, sin embargo, sólo
el 42% de los encuestados utilizaron el preservativo
en el último contacto sexual: "Parece haber
una clara desconexión entre lo que saben y lo
que hacen", añadió Calbert, quien
explicó que el programa de ayuda que van a poner
en marcha incluye también orientación
sobre abstinencia y relaciones monógamas, algo
es algo. Ya se ve que sirven de muy poco las teorías
cuando fallan los valores. ¿Es honrado incitar
a los jóvenes a la promiscuidad con esos programas
de "educación" sexual que se limitan
a promover un sexo "seguro y sin riesgos"
y no estimulan la afectividad de los jóvenes
hacia el autodominio y el amor comprometido? En sexualidad
no basta la información técnica, se deben
atender las esferas de los sentimientos y el espíritu.
Quienes castran alguna de esas parcelas pagan las consecuencias.
Inmoral
En unos años
en los que domina la picaresca, la corrupción,
y el afán del pelotazo, la moral y la ética
de las actuaciones humanas parece que ha quedado en
desuso. Nos dicen que algo es bueno en tanto en cuanto
me satisface a corto plazo, siempre que la policía
no descubra mi delito, o en cuanto favorece mi bolsillo.
Lejos de todo subjetivismo, las normas morales parecen
contemplarnos como esas grandes montañas que
se ríen de los humanos, pues éstos, dedicados
a sus prisas y gustos, creen que las montañas
dejaron de estar allí. Alguien dijo hablando
del SIDA, que Dios perdona siempre, el hombre a veces,
pero la naturaleza nunca. Las leyes morales no están
más que para hacer posible, con su cumplimiento,
la salud y la felicidad del hombre en su medio.
No es imprescindible
considerarse cristiano, basta con advertir que también
existe una ética de la naturaleza, una ética
ecológica, en base a la cual unos actos pueden
considerarse buenos, y otros malos. La contaminación
de un río es éticamente malo, y reciclar
o aprovechar la energía solar es bueno. Los actos
entre las personas que facilitan la propagación
de una enfermedad son éticamente reprobables.
Los actos entre personas que deshumanizan el sentido
de la sexualidad, también son reprobables. Si
se apuesta, por lo tanto, por medidas como la de usar
el preservativo, que no son seguras, que hacen que se
multipliquen los actos peligrosos de propagación
del SIDA, y que desvirtúan la sexualidad humana,
usando un sentido de la ética meramente ecológico,
debemos decir que es negativo para el hombre.
Otro criterio muy
útil de moralidad, al margen de creencia religiosas,
sería el considerar si estamos a favor o no de
la monogamia. La poligamia se ha ido reduciendo a medida
que las civilizaciones se han desarrollado, pero lo
cierto es que muchos sectores de la población
están volviendo a costumbres sexuales que se
creían superadas, volviendo a la poligamia, o
a la poligamia alternante. Aquí está por
lo tanto, un criterio más de moralidad, la monogamia.
No se puede ser indiferente, son muchos logros sociales
los que se derribarían si la monogamia se dejara
optativa ; y el logro que ahora estamos deseando que
no sea destruido es el de la salud de las personas,
cuestión de vida o muerte: casi nada.
Quien se considere
cristiano, perteneciente a una civilización occidental
en la que el cristianismo ha sido motor de civilización
y progreso, podría considerar escritos y declaraciones
de la jerarquía de la Iglesia. Juan Pablo II
en la Conferencia Internacional sobre el SIDA que se
celebró en el Vaticano en Noviembre de 1989 dijo:
"Es moralmente ilícito propugnar una prevención
del SIDA basada en medios y recursos que violan el sentido
auténtico de la sexualidad, y que son un mero
paliativo para un malestar profundo, en el que está
en juego la responsabilidad de los individuos y de la
sociedad. Y la recta razón no puede admitir que
la fragilidad humana, en vez de ser motivo para empeñarse
más, se traduzca en pretexto para una cesión
que abra la vía a la degradación moral".
La encíclica
Humanae Vitae dice lo siguiente: "Queda patente
que el uso del sexo tiene un fin altísimo y nobilísimo
que no debe desvirtuarse separándolo de la procreación:
es decir, de los actos de suyo aptos para que pueda
derivarse una nueva vida; todo acto matrimonial debe
quedar abierto a la transmisión de la vida. Por
eso, más adelante añade, sería
intrínsecamente deshonesto: "Toda acción
que en previsión del acto conyugal, o en su realización,
o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se
proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación
".
La Iglesia Católica,
en un comentario titulado 'Prevención del SIDA,
aspectos de la ética cristiana', señaló
que 'buscar la solución al problema del contagio
promoviendo el uso de preservativos, significa tomar
un rumbo que no sólo no es muy eficaz desde el
punto de vista técnico, sino también y
por sobre todo, es inaceptable desde el punto de vista
moral'. Y agrega: 'La proposición de que una
sexualidad de esta manera es segura, ignora las causas
reales del problema, cual es la permisividad que en
la esfera corroe la fibra moral de la gente. La única
manera efectiva de prevención es en un 95% de
los casos, abstenerse de la práctica sexual fuera
del matrimonio y del consumo de drogas'.
Éticamente
el preservativo separa los dos significados del acto
conyugal (unitivo y procreativo) y es, por tanto, siempre
intrínsecamente inmoral. La moral cristiana manda
la continencia que consiste en frenar, moderar y usar
rectamente esa fuerza vital que es la sexualidad. A
esto se llama castidad. Los jóvenes están
obligados a la castidad para llegar íntegros
al matrimonio y los casados deben guardar la castidad
conyugal que consiste fundamentalmente en ser fieles.
En cuanto al uso de los preservativos para evitar las
enfermedades, las autoridades deben informar que no
protegen totalmente; existe siempre el riesgo de infección.
Los preservativos son un gran negocio, llenan de dinero
los bolsillos de quienes producen a costa de la inmoralidad
de la población a la que inducen al libertinaje.
La Iglesia no está, ni estará nunca en
favor de los "preservativos".
Conforme a lo anterior,
si el Estado, o quien sea, martillea los oídos
de cristianos, con sermones y campañas que predican
lo contrario, banalizando ciertas prácticas,
está incidiendo, sin el menor respeto, en las
creencias y en la intimidad. Especialmente el daño
se produce con los jóvenes: para los diseñadores
de campañas contra el SIDA no existe ese precepto
constitucional de que todos tenemos derecho a nuestra
integridad moral y a la intangibilidad de las conciencias.
Los padres son los primeros educadores de los hijos,
y con esas campañas se produce un abuso de poder
de las propias administraciones frente a los derechos
y responsabilidades de los padres, que son pisoteados.
Las personas que
ajustan su conducta sexual a las enseñanzas de
la Iglesia abstinencia antes del matrimonio o fidelidad
al cónyuge no infectado tienen una protección
natural contra el SIDA y no necesitan para nada del
preservativo. En cambio, quienes llevan una vida sexual
con parejas múltiples y encuentros esporádicos,
es señal de que no siguen los criterios de la
moral cristiana, y por lo tanto se supone que no les
debería importar lo que digan los obispos. La
Iglesia Católica trabaja como nadie para prevenir
el SIDA al promover, una conducta que implica autocontrol
y no trivializar el sexo, lo cual aleja el riesgo de
infección. Pero, los que alientan la idea del
"a tope", esos no solo no colaboran contra
el SIDA sino que lo promueven. Luego intentan paliar
las consecuencias de sus consignas, con el slogan del
"sexo seguro".
La vía
eficaz de prevención consiste en un esfuerzo
educativo para proponer unos criterios sanos de conducta
sexual. La Iglesia Católica defiende una concepción
del sexo basada en el dominio de sí, la responsabilidad
y el respeto del otro. Se trata también de una
prevención coherente. No se puede pretender que
los jóvenes descubran una visión de la
sexualidad basada sobre el amor y la responsabilidad,
y al mismo tiempo repartir preservativos en los colegios.
Existe pues, una intención clara de tapar a toda
costa la boca a la Iglesia. Su atrevimiento para criticar
duele. Parece, que está resultando, que cuando
creíamos superados todos los tabúes con
respecto al sexo, ahora el tabú que se impone
es el cerrar filas alrededor del preservativo, y ay
del que discrepe. La fidelidad a la pareja se considera
irreal, pero se exige fidelidad total al preservativo.
Contraproducente
Es seguro que, casi
todos, antes de tomar una medicina recetada por el médico
se lee el prospecto. Allí hay una serie de indicaciones
valiosísimas, y entre ellas, las que miramos
con más atención son las contraindicaciones.
Podría suceder que una medicina en principio
válida, por otras cuestiones, dejara de serlo
hasta el punto de ser, como se dice, peor el remedio
que la enfermedad. Esto que sucede en muchos casos,
sucede también en el tema de SIDA. En esta enfermedad,
y antes de haber pensado en "recetar" preservativos
y jeringuillas, tendría que haberse pensado en
muchas otras cosas: la dignidad humana, la adicción
(vicio), la cultura o su falta en cada pueblo, la moral,
y tantos otros aspectos de los que a continuación
hablaremos. Todos nos van a llevar a la conclusión
del dicho tan claro: peor el remedio que la enfermedad.
¿A quién se le ocurre matar moscas con
miel?.
El hábito
es una facilidad para conducirse de una determinada
forma. Los hábitos requieren aprendizaje y repetición
de actos individuales. Si los hábitos de comportamiento
que se han aprendido son los responsables de la transmisión
del SIDA, lo que habrá que hacer para prevenir
es modificar esos hábitos de comportamiento,
es decir, modificar los aprendizajes a través
de los cuales se formaron esos hábitos. Al proporcionar
preservativos, y al animar a usarlos, se está
modificando el comportamiento de los ciudadanos, imponiéndoseles
una determinada dirección. Al proporcionar preservativos
se está estimulando una cierta conducta que,
con la repetición de actos (con el consumo de
más preservativos), acabará por configurar
y modelar una determinada facilidad para las relaciones
sexuales. En la persona en que arraigue el nuevo hábito,
cambiará también su sistema perceptivo
y, por consiguiente, cualquier estímulo erótico
tendrá más capacidad de suscitar en él
una respuesta sexual, haciéndose más dependiente,
menos libre, respecto del flujo de estímulos
del ambiente. Por otra parte, su organismo también
se habituará a ese tipo de respuestas sexuales,
frustrándose con mayor frecuencia e intensidad
cuando no pueda satisfacer el deseo que ahora le reclama
con más intensidad el nuevo hábito. ¿Por
qué se producen ahora más violaciones
que nunca?. ¿No están influyendo estas
campañas, entre otros factores, para fomentar
las violaciones?. La persona adicta al sexo, cuando
no encuentra forma de salirse con la suya, opta por
la violación de cualquier joven indefensa. ¿Por
qué en España en la última década
del siglo XX se ha triplicado la prostitución?.
Otro tanto podríamos decir del abuso a niñas
menores. ¿Qué influencias tuvo, para llegar
a hacer lo que hizo, Marc Dutroux, el pederasta belga
que secuestraba, violaba y mataba niñas en Bélgica?.
¿Cómo puede acabar un joven convirtiéndose
en un Antonio Anglés que comete las terribles
violaciones y crímenes de Alcácer?. ¿Cómo
es que según publicó el diario británico
News of the World el 23-7-2000, en el Reino Unido hay
110.000 personas culpables de abusos sexuales contra
menores, uno por cada milla cuadrada de terreno?.
Este diario publicó la foto de 49 convictos de
pederastia al día siguiente de la ultima violación
y crimen de una niña. ¿Cómo empezaron
todos?, ¿qué les influyó?. Todos
se echan las manos a la cabeza cuando suceden estas
cosas, pero pocos reflexionan sobre las causas, y lo
consideran un fatalismo inevitable.
Por lo tanto, en
cuanto que el uso del preservativo crea adicción,
se concluye que recomendar su uso multiplica la probabilidad
de que en un futuro los usuarios establezcan más
relaciones sexuales, es decir, mayor número de
contactos potencialmente contagiosos. Eso es lo que
piensa también John P. Foley: "De hecho,
la publicidad que se ha realizado del profiláctico
no ha hecho más que alentar el ejercicio de determinados
comportamientos totalmente autodestructivos".
¿Qué
explicación damos a la creciente ola de abusos
sexuales y malos tratos a mujeres fuera y dentro del
hogar? ¿qué está pasando? ¿qué,
o quien está fomentando todo esto?. A ver si
sirve un dato. Cada año 295 mil mujeres son violadas
o sufren algún tipo de ataque sexual en Reino
Unido, según reveló un informe del Ministerio
del Interior británico, el 18-2-2000. El estudio
señalaba que cada año se denuncian 6.000
casos de violaciones y 17.500 de ataques sexuales a
mujeres, pero estas cifras representan una mínima
proporción de lo que ocurre en realidad. En España,
el informe del Ministerio de Justicia calculaba que
entre 118.000 y 295.000 mujeres sufren agresiones sexuales
cada año, de personas desconocidas o casos de
abusos. Según el documento, los ataques sexuales
a las mujeres por parte de novios, amigos y miembros
de su misma familia han aumentado en la última
década. 39 mujeres habían muerto a manos
de sus compañeros en la primera mitad del año
2000. La policía afirmaba que sólo una
pequeña proporción de mujeres que ha sido
víctima de algún tipo de ataque llega
a poner una denuncia. Da la impresión, que ahora
que deberíamos estar avanzando en la consideración
de la igualdad y dignidad de hombre y mujer, los sucesos
y delitos se empeñan en decirnos que parece que
sucede realmente lo contrario: la mujer es considerada
objeto de consumo, y cuando no consiente, se toma por
la fuerza; su opinión o deseo no cuenta, cuenta
la pasión desbocada que otros alientan.
Estados Unidos fue
la primera nación en lanzar campañas sanitarias
que promovían el uso del preservativo y de jeringuillas
limpias para erradicar la enfermedad, y han sido los
primeros en recoger los resultados: crecen imparablemente
las cifras de muertos y contagios, al crear un falso
clima de seguridad que favorecía la práctica
de conductas causantes del contagio, por parte de quienes
no ven en ellas su trascendencia moral. En lo que se
refiere a las enfermedades de transmisión sexual
(ETS), el resultado ha sido también desafortunado,
especialmente entre adolescentes. Parece, por lo tanto,
que la revisión de estas campañas de prevención
ha de ser un objetivo prioritario en los programas de
salud pública.
En España,
el ministro de Sanidad, al presentar la campaña
de 1997 de condonmanía, aseguraba
con desfachatez, que este método no crea adicción,
y que no por tener preservativos a mano, o porque hasta
el ministro se lo aconseje, ellos aumentarán
su promiscuidad. Hay que ser estúpido para decir
esto, o cerrar los ojos a la evidencia. Que mire el
ministro las estadísticas de abortos en España
antes y después de la vandálica propaganda
de Matilde Fernández de 1990. A ver cómo
explica el gran alza. En Galicia, el número de
abortos de adolescentes aumentó durante los últimos
años a pesar de las abundantes campañas
de "educación sexual". La Xunta reconocía
que las campañas de formación sexual no
funcionaban y la tendencia al alza llevó a la
conselleira de Familia, Manuela López Besteiro,
a reconocer que se trata de un "grave problema"
sanitario y social. Ese es el resultado de las campañas
de condonmanía.
Decía
Benhamin Franklin que la experiencia es una dura escuela,
pero los tontos no pueden aprender de otras fuentes.
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