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7 de enero
SAN CARLOS DE
SEZZE, Franciscano
Nació en 1620
en el pueblo italiano de Sezze. Un día una bandada de aves
espantó a los bueyes que Carlos dirigía cuando estaba
arando, y estos arremetieron contra él con grave peligro
de matarlo. Cuando sintió que iba a perecer en el accidente,
prometió a Dios que si le salvaba la vida se haría
religioso. Y milagrosamente quedó ileso. Pidió entonces
a unos religiosos franciscanos que le ayudaran a entrar en su comunidad
y ellos lo invitaron a que fuese a Roma para que hable con el superior
de la congregación. Así lo hizo junto con tres compañeros
más y tras ser probados con en la humildad tratándolos
con mucha dureza, el superior accedió a admitirlos.
Ante el pedido de
muchas personas que le pedían incesantemente que redactase
algunas normas para orar mejor y crecer en santidad, el santo publicó
un folletín causandole diversas difucultades por lo que casi
es expulsado de su comunidad. Humillado se arrodilló ante
un crucifijo para contarle sus angustias, y oyó que Nuestro
Señor le decía: "Animo, que estas cosas no te
van a impedir entrar en el paraíso". La petición
más frecuente del hermano Carlos a Dios era esta: "Señor,
enciéndeme en amor a Ti". Y tanto la repitió
que un día durante la elevación de la santa hostia
en la Misa, sintió que un rayo de luz salía de la
Sagrada Forma y llegaba a su corazón. Al fin los superiores
se convencieron de que este sencillo religioso era un verdadero
hombre de Dios y le permitieron escribir su autobiografía
y publicar dos libros más, uno acerca de la oración
y otro acerca de la meditación.
El Papa Juan XXIII
lo declaró santo en 1959, porque su vida es un ejemplo de
que aún en los oficios más humildes y en medio de
humillaciones e incomprensiones podemos llegara un alto grado de
santidad y ganarnos la gloria del cielo.
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