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6 de abril
LOS CIENTO VEINTE
MARTIRES DE PERSIA
Se ignoran los nombres
de estos mártires, pero según la tradición,
en el reinado de Sapor II de Persia, más de cien cristianos
fueron martirizados el mismo día, en Seleucia de Tesifonte.
Entre ellos, había nueve vírgenes consagradas a Dios;
el resto eran sacerdotes, diáconos y monjes. Como todos se
negaron a adorar al sol, fueron encarcelados durante seis meses
en sucias prisiones.
Una rica y piadosa
mujer, llamada Yaznadocta les ayudó, enviándoles alimentos.
Yaznadocta se las arregló para averiguar la fecha en que
los mártires iban a ser juzgados. La víspera, organizó
un banquete en su honor, fue a visitarles en la prisión y
regaló a cada uno un vestido de fiesta. A la mañana
siguiente, volvió muy temprano y les anunció que iban
a comparecer ante el juez y que aún tenían tiempo
de implorar la gracia de Dios para tener el valor de dar su sangre
por tan gloriosa causa. El juez prometió nuevamente la libertad
si adoraban al sol, pero ellos contestaron que estaban dispuestos
a dar la vida por Dios. Fueron condenados a morir decapitados y
Yaznadocta consiguió los cadáveres y los quemó
para evitar que fuesen profanados.
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